Representantes de diferentes asociaciaciones de víctimas de abuso sexual este miércoles en el Vaticano - AFP

El Vaticano recibe por primera vez a asociaciones de víctimas de abusos sexuales

Les manifiesta «mucho agradecimiento» como aviso a los episcopados que las maltratan en lugar de colaborar

Corresponsal en el Vaticano Actualizado: Guardar
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Al cabo de seis años de escuchar individualmente a víctimas de abusos sexuales de menores cometidos por sacerdotes y religiosos, el Vaticano ha recibido este miércoles por primera vez a doce representantes de las principales asociaciones de víctimas -hombres y mujeres de distintos países-, la víspera de la cumbre antipederastia que reúne en el Vaticano a los presidentes de todas las conferencias episcopales de jueves a domingo.

El portavoz del Vaticano, Alessandro Gisotti, ha manifestado «mucho agradecimiento a las víctimas por la sinceridad, la profundidad y la fuerza de sus testimonios, que ayudarán a comprender mejor la gravedad y la urgencia de los problemas que abordaremos en el encuentro».

Es claramente un aviso a los episcopados que todavía niegan el problema o maltratan a las víctimas en lugar de salir a su encuentro y ayudarlas, como han indicado con mucha fuerza Benedicto XVI desde 2010 y el Papa Francisco desde el comienzo de su pontificado.

El giro copernicano de las estructuras eclesiásticas es claramente visible en la página web de la cumbre mundial antipederastia,www.pbc2019.org con videos de los presidentes de las conferencias episcopales de Francia, Irlanda, Inglaterra, Italia, Polonia y otros países europeos, sobre los encuentros que han mantenido con las víctimas antes de venir a Roma, tal como les indicó el Papa.

En llamativo contraste, en toda la organización y preparativos de esta primera cumbre, que marcará un histórico cambio de actitud, el cardenal Ricardo Blázquez y la conferencia episcopal española brillan por su ausencia.

Entre los doce representantes de asociaciones de distintos países recibidos por el Vaticano figura el español Miguel Ángel Hurtado, de Infancia Robada, víctima de abusos de un monje de la abadía de Montserrat, así como el chileno Juan Carlos Cruz, organizador del encuentro con los principales colaboradores de Francisco en la lucha contra los abusos.

Como ejemplo a las conferencias episcopales que todavía se niegan a recibir a las víctimas, prestarles ayuda y colaborar con sus asociaciones, los organizadores del «Encuentro de Protección de Menores en la Iglesia», escucharon respetuosamente durante más de dos horas a una docena de representantes de Ending Clergy Abuse (ECA), Bishopaccountability, Survivors Network of those Abused by Priests (SNAP), Infancia Robada y organizaciones similares.

El cardenal de Chicago Blase Cupich, presidente del comité organizador de esta cumbre anti abusos -que reúne a los 114 presidentes de conferencias episcopales, superiores religiosos y altos cargos de la Curia hasta un total de 190 personas-, dio la bienvenida a los representantes de las víctimas, junto con el arzobispo Charles Scicluna, principal investigador de abusos y «numero tres» de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el profesor Hans Zollner, presidente del Centre for Child Protection de la Pontificia Universidad Gregoriana, el mayor experto mundial en este problema.

Aunque todas las organizaciones agradecen esta apertura del Vaticano, el norteamericano Peter Isely, de SNAP, se quejó de que no estuviese presente Francisco. En realidad, el Papa recibe víctimas de abusos sexuales todos los viernes desde hace muchos meses, por lo que conoce perfectamente su sufrimiento, y ha convocado esta cumbre para que los obispos que todavía maltratan a las víctimas cambien radicalmente de actitud. Por otra parte, en la cumbre participan varias víctimas, que aportarán sus testimonios en la oración final de cada día.

En la misma línea maximalista, el también norteamericano Phil Saviano, de Bishopaccountability pidió que el Vaticano publique todos los documentos sobre miles de personas que ha expulsado del sacerdocio por abusadores en los pontificados de Benedicto XVI y Francisco.

Evidentemente es algo que no se debe hacer, pues en cada expediente aparecen víctimas que tienen derecho a la privacidad, pero la mayor parte de las diócesis norteamericanas han colgado ya en sus páginas web los nombres de todos los sacerdotes abusadores en los últimos 50 año. Es una obligación de justicia ante los fieles y ante los sacerdotes honrados -más del 90 por ciento, en general- que sufren el descrédito causado por sus compañeros delincuentes.

«No nos mordimos la lengua»

Según Miguel Ángel Hurtado, de Infancia Robada, «ha sido un encuentro honrado y no nos mordimos la lengua. Dijimos las cosas como son». Lo importante, en su opinión, es que se establezca «un plan global, con medidas específicas y un calendario claro», lo cual coincide con las intenciones de Francisco.

Resulta significativo que entre los representantes recibidos por el Vaticano haya víctimas de abusos en ambientes no eclesiásticos, reflejando la indicación de Benedicto XVI durante su viaje al Reino Unido en 2010: la Iglesia tiene que ser ejemplar en la ayuda a todas las víctimas de abusos, no solo a las propias, igual que ayuda gratuitamente a personas sin casa o sin dinero para pagarse la educación o la atención medica.

El «Encuentro de Protección de Menores en la Iglesia» tiene un intenso programa de jornada completa, que incluye escuchar cada día a tres expertos y debatir los temas en grupos de trabajo por idiomas.

El jueves está dedicado a la responsabilidad del obispo, el viernes a la rendición de cuentas y el sábado a la transparencia. Cada uno de los tres campos se refiere a las víctimas en primer lugar, a las autoridades civiles y al pueblo de Dios, dejando atrás la nefasta etapa de negación y encubrimiento de estos delitos por parte de muchos obispos.

El encuentro incluye una liturgia penitencial el sábado para pedir perdón por todo el daño causado y una misa el domingo, a la que seguirá un discurso del Papa Francisco para enumerar las conclusiones.

El pasado lunes, el arzobispo Charles Scicluna, secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y «punta de lanza» en la investigación de abusos por altos eclesiásticos, agradeció «el trabajo de los medios de comunicación, sobre todo los reportajes de investigación, que han puesto este tema en su lugar. Servicios como el de ‘Spotlight’ en Boston (2002) se han convertido en parte de la solución».

Según el arzobispo de Malta, que resolvió casos como el de Maciel o el de los obispos de Chile, «ha habido ‘omertá’ y ‘estados de negación’ (denial)», de quienes no reconocen el problema, «pero el tercer día del encuentro estará dedicado a la transparencia, y esto es el final de la negación».