El sustituto de Paolo Gabriele, sentado en su lugar como copiloto en el vehículo que traslada a Benedicto XVI - afp

El Vaticano busca los cómplices del mayordomo y otros «topos» sin descubrir

El Papa, sereno pero apesadumbrado durante su encuentro con carismáticos en la Plaza de San Pedro

corresponsal en el vaticano Actualizado:

El arresto del mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, es sólo un primer paso en la búsqueda de otros «topos» que han estado filtrando documentos reservados del Vaticano en los últimos meses. Se esperan nuevos arrestos en los próximos días. Pero, sobre todo, se busca al «piloto» de la conjura para forzar la dimisión del secretario de Estado, Tarcisio Bertone.

Benedicto XVI llegó con aspecto sereno pero apesadumbrado el sábado a media mañana para un encuentro con varios miles de miembros italianos de Renovación Carismática Católica en la Plaza de San Pedro. El Papa disfrutó con su alegría, se puso al cuello el vistoso pañuelo rojo que le regalaron. En su discurso les animó a «continuar dando testimonio de la alegría de la fe en Cristo, de la belleza de ser discípulos de Jesús y de la potencia del amor de su Evangelio».

El viernes se había sentido «dolorido e impresionado» al descubrir la traición de la persona que le acompañaba cada día, desde primera hora de la mañana hasta el momento en que se retiraba a descansar. El sábado tenía aspecto de haber dormido mal, pero sus palabras y su energía se concentraban en la gran fiesta del domingo: la llegada del Espíritu Santo el día Pentecostés.

Si no fuera porque el puesto de «Paoletto» en el vehículo todo

Paolo era una de las siete personas que compartían la vida diaria del Papa

terreno blanco del Papa lo ocupaba otra persona, nadie podría sospechar el drama que tiene lugar en la Familia Pontificia por la traición de uno de sus miembros, una de las siete personas que comparten la vida cotidiana con Benedicto XVI en el apartamento papal.

Después de haber pasado dos noches en una celda de la Gendarmería Vaticana, Paolo Gabriele -de 46 años y con doble nacionalidad, italiana y vaticana- continúa reflexionado sobre las preguntas en torno a sus cómplices, las personas a las que ha entregado documentos y los inspiradores de la operación.

Primera fase terminada

El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, manifestó a primeras horas de la tarde del sábado que «ha concluido la primera fase de ‘instrucción sumaria’ bajo la dirección del Promotor de Justicia (fiscal) Nicola Picardi, y ha comenzado la fase de ‘instrucción formal’ a cargo del Juez Instructor Piero Antonio Bonnet».

Lombardi añadió que Paolo Gabriele «ha nombrado dos abogados de su confianza, habilitados para actuar ante el Tribunal Vaticano, y se ha reunido ya con ellos». La fase de instrucción continuará «hasta completar el cuadro de la situación», tras lo cual «el juez instructor decidirá la absolución o bien el envío a juicio».

Pena máxima de treinta años

«Paoletto» es un excelente padre de familia, con una esposa y con tres hijos, que puede llegar a recibir una pena máxima de 30 años de cárcel por robo de correspondencia privada de un jefe de Estado. Aunque la justicia del Vaticano es más benévola que la de Italia, y los Papas suelen otorgar indultos, la primera impresión de los juristas es que tanto el proceso –que se desarrollara sucesivamente en tres tribunales, el ordinario, el de apelación y el constitucional- como la condena van a ser largos.

Pero la tarea más urgente es la búsqueda de los demás «topos» para poner fin al goteo de documentos que impedía trabajar con serenidad al nivel máximo de la Curia, y que disuadía a altos responsables de la Iglesia en todo el mundo de enviar notas confidenciales al Papa ya que podían terminar en los periódicos.

Benedicto XVI considera prioritario volver a un clima de serenidad que permita a todos concentrarse en el gobierno ordinario de la Iglesia, la nueva evangelización y el «Año de la fe» que comienza en octubre coincidiendo con el 50 aniversario de la apertura del concilio Vaticano II.