Varados por la gestación subrogada: «La única opción que vemos ahora es quedarnos a vivir en Ucrania»

Exteriores deja a treinta familias españolas atrapadas en Ucrania con sus hijos

MadridActualizado:

Las esperanzas de poder volver a España pronto junto a sus hijos se están convirtiendo en cada vez más lejanas para alrededor de 30 familias que llevan semanas -o incluso meses- atrapadas en Kiev. El motivo es que han sido padres a través de un proceso de gestación subrogada y no consiguen que sus pequeños obtengan la nacionalidad que les permita venir con ellos a su país.

Cristina Álvarez, su marido y su hijo de nueve años llevan en la capital ucraniana cuatro semanas. Llegaron cuando la madre gestante -la que llevaba en el vientre a su hija- iba a dar a luz a través de un parto programado. Tras el nacimiento, la legislación ucraniana permite a los cónyuges inscribir a la criatura en el registro como hijo de ambos -con una renuncia previa de la mujer gestante a la maternidad- pero es necesario que luego el consulado reconozca la filiación del padre para otorgar la nacionalidad española al bebé.

Hasta ahora, era una prueba de ADN la que constataba esa filiación, pero el pasado 28 de junio representantes del consulado se reunieron con agencias especializadas en maternidad subrogada para comunicarles que, tras la modificación de la Ley de Protección de Datos, ya no tenían potestad para llevarlo a cabo. Pusieron en marcha la advertencia siete días después, el 5 de julio, dejando tiradas a cientos de familias que ya habían iniciado el proceso, asegura David Monje, gerente de Go4Baby, agencia de gestación subrogada.

Una respuesta

«El consulado no nos recibe. No sabemos si van a reconocer la filiación paterna o no. Llevo tres semanas intentando que me den una cita. Me respondieran a un correo pidiéndome el registro civil ucraniano de la niña, se lo mandé y no volví a saber nada más», explica Cristina Álvarez. Ahora, tras la modificación de la Ley, se sienten desamparados, sin saber qué va a ocurrir con ellos: «La única opción que vemos ahora es quedarnos a vivir en Ucrania o solicitar la nacionalidad ucraniana para la niña, aunque para eso lo primero que necesitamos es una respuesta del consulado. Sin eso no podemos avanzar», cuenta, pues para poder solicitar que la niña tenga nacionalidad ucraniana es necesario primero que se le niegue la española.

Hay otro antecedente, y es que recientemente la Embajada de España en Kiev emitió un comunicado en el que se desaconsejaba iniciar un proceso de maternidad subrogada en Ucrania por, entre otras cosas, tener conocimiento de que «en los últimos meses se han venido produciendo estafas y engaños por parte de las denominadas clínicas de reproducción asistida».

En una situación parecida a la de Cristina se encuentra Mónica B., valenciana, que sí ha recibido respuesta del consulado, pero no le dan cita hasta el 29 de octubre, por lo que, pese a llevar ya casi un mes en Ucrania, va a tener que estar más tiempo sin poder salir del país. «Son dos meses y medio pagando alquiler, manutención, teniendo que pedir permisos sin sueldos en el trabajo... Es una situación que si se alarga mucho no se puede sostener», lamenta.

Tras la llegada del PSOE

Su marido, además, va más allá, y piensa que la llegada al Gobierno del PSOE, contrario en todo momento a la gestación subrogada, puede tener que ver con esta paralización que provoca la agonía de todas estas familias. «Coincide que, con el anterior Gobierno, pese a haber mucha mucha gente esperando el proceso, sí se realizaban los registros, y ha sido llegar este y no... Puede ser casualidad, pero yo no creo en las casualidades», asegura. «No lo tengo claro, lo que sí sé es que tengo cero esperanzas en que el PSOE nos ayude», matiza ella.

Coinciden los expertos en el tema en que es significativo que este cambio en el procedimiento haya llegado tras las declaraciones de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, sobre la maternidad subrogada, en las que aseguraba que aunque entendía que hay «hombres y mujeres con el deseo de la paternidad», estos «no son derechos» y, por tanto, «la gestación no puede estar separada del parto».

«Lo que no puede ser es que ningún gobierno de ningún país abandone a familias con hijos. Eso pasa por encima de cualquier ideología. Son niños recién nacidos, no tienen vacunas, no tienen médicos... ¿Alguien lo ha pensado? Que se pronuncien, que nos digan qué podemos hacer, porque esto es angustioso», concluye Álvarez.