Los vaivenes en la política hidráulica

El primer Plan Hidrológico Nacional, que no llegó a ser aprobado, estuvo auspiciado en 1993 por el que fuera secretario de Estado de Aguas, Vicente Albero

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1993. El macrotrasvase del PSOE

El primer Plan Hidrológico Nacional, que no llegó a ser aprobado, estuvo auspiciado en 1993 por el que fuera secretario de Estado de Aguas, Vicente Albero, posteriormente ministro de Agricultura del Gobierno de Felipe González. Con dicho plan se pretendían trasvasar 3.768 hectómetros cúbicos de agua al año de las cuencas con excedente a las deficitarias, 2.012 de ellos del Ebro, lo que significaba el doble del entonces vigente PHN.

2001. El PP aprueba ceder agua del Ebro

El Plan Hidrológico Nacional que aprobó el Gobierno de José María Aznar incluía un trasvase del Ebro a Levante de 1.050 hectómetros cúbicos anuales, garantizando que se respetarían los caudales ecológicos de la cuenca cedente. Aquel plan incluía las obras hidráulicas recogidas en el Pacto del Agua de Aragón de 1992, con las que se garantizaban las necesidades presentes y futuras de esa Comunidad.

2005. Cambio de trasvase por desaladoras

Tras el desgaste sufrido por los populares en ciertas comunidades a consecuencia de su Plan Hidrológico, el Gobierno de Rodríguez Zapatero asumió los postulados de la autoproclamada «nueva cultura del agua» y derogó el trasvase del Ebro previsto en el PHN de 2001. En su lugar, el Plan AGUA aprobado por los socialistas ofrecía como alternativa para saciar las demandas del litoral mediterráneo una red de desaladoras.

2012. Cañete anuncia un nuevo Plan

El nuevo responsable de Medio Ambiente en el gobierno de Mariano Rajoy anunció ayer un nuevo Plan Hidrológico Nacional y, aunque trató de ser prudente y apeló en todo momento al consenso, se mostró partidario de los trasvases de una cuenca a otra en el caso de aguas «excedentarias», siempre que se respete el caudal ecológico mínimo. También apuntó los cánones que recibiría la cuenca cedente.