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Las universidades españolas suspenden en el ranking mundial QS por la falta de financiación en investigación

Pierden posiciones más de la mitad. Solo se salvan cuatro, liderando el ranking de las españolas la Universidad de Barcelona, que pasa del puesto 166 al 165 y que pone de manifiesto que no hay institución española entre las 150 mejores del mundo

MADRIDActualizado:

Las universidades españolas suspenden en el ranking mundial QS. Si en la edición del año pasado la noticia era que la Autónoma de Madrid le arrebataba el liderazgo a las universidades catalanas (que este año ya han recuperado), en esta edición (2019/2020) hay un claro titular: pierden posiciones más de la mitad de las universidades, es decir, 14 de un total de 27.

Solo se salvan cuatro, siendo la Universidad de Barcelona la líder de las españolas, que pasa del 166 al 165 y que pone de manifiesto que no hay ninguna universidad ni entre las 50, ni entre las 100, ni entre las 150 primeras. La manera optimista de verlo es que hay 27 españolas entre las mil mejores del mundo.

Otra novedad es que en el ranking de las diez primeras universidades españolas entra, por primera vez, la IE University y queda fuera, respecto al año pasado, la Universidad de Zaragoza.

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El retroceso de todas las universidades tiene un nombre: investigación. Los organizadores del QS advierten de la caída de la finanaciación en investigación y desarrollo y cómo ello ha hecho descender las citaciones por profesor. Ya lo advirtió el último informe de la Conferencia de Rectores (CRUE), «La Universidad española en cifras, año 2016 y curso académico 16-17». El entonces presidente, Roberto Fernández, lanzó un ultimátum: o las cosas cambian o la universidad española se ve abocada al naufragio. El informe apuntaba a que en el periodo 2008/2016, el esfuerzo de la UE en I+D aumentó un 10,1%, en la OCDE creció un 3,2%, mientras que en España disminuyó un 9,7%. De hecho, en 2016, la financiación de la actividad investigadora estaba todavía un 25% por debajo del valor del año 2008. Además, en ese mismo año (2016), las universidades seguían recibiendo menos gasto público en porcentaje del PIB que hace 20 años.

La posición de la CRUE respecto al ranking de este año, sin embargo, es optimista: «La edición del QS 2020 coloca a 27 universidades españolas (24 públicas y 3 privadas) entre las mil mejores del mundo. Estos datos reflejan un avance sostenido del conjunto del Sistema Universitario Español en los últimos años –18 universidades en el "top" 1000 en 2016, 21 en 2017, 23 en 2018 y 25 en 2019». Sin embargo, reconocen la pérdida de posiciones de muchas de ellas.

Para el secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, dicha caída no es tan acusada. «Las universidades se mantienen en los mismo intervalos que el año pasado, por ejemplo, la Autónoma de Madrid pasa del 159 al 192, son diferencias inapreciables, el problema sería cambiar de centena, pasar, por ejemplo, del 100 al 300», justifica en conversación con ABC.

Aún así, reconoce el gran lastre de la falta de financiación en investigación: «Poco a poco se empiezan a notar los efectos de tantos años de reducción del presupuesto en investigación; en los años fuertes de la crisis hubo una disminción de más del 10 por ciento aunque ahora ha mejorado y el año pasado se destinó un 7-8%. Sin embargo, en la investigación los resultados son a medio y largo plazo: si un grupo de investigación no tiene financiación desaparece, en cuanto se deja de invertir, no se publica más».

La caída de las universidades españolas en el ranking QS no solo se debe a un menor número de citaciones de profesor sino también a la mala puntuación en otras métricas utilizadas para crear el ranking: menos reputación académica (cómo ven los académicos a la universidad evaluada) y menos profesores (y alumnos) internacionales.

En Suecia: 150.000 y en España: 70.000

Respecto a esta última métrica Pingarrón señala que el problema es que en España «no somos competitivos». «Hay factores muy importantes para tener profesores extranjeros como los salarios. Y eso es difícil de mejorar porque si te quieres traer a una persona no le puedes pagar lo que le pagas a los mejores catedráticos que quizás hasta tienen un mejor CV. Recuerdo que quiso venir a trabajar aEspaña un investigador sueco y el contrato que se le ofrecía aquí era de 70.000 euros al año, mientras que en Estocolmo le pagaban 150.000. Decidió no venir a ganar menos de la mitad», relata Pingarrón.