Dos policías franceses hacen guardia frente a la entrada del salón de la COP 21, este jueves
Dos policías franceses hacen guardia frente a la entrada del salón de la COP 21, este jueves - AFP

¿Por qué la temperatura del planeta no debe aumentar más de 2ºC?

Los científicos consideran ese valor como el límite seguro, pero desconocen cuál es el nivel preciso de calentamiento que activará que se desencadenen cambios abruptos e irreversibles

MADRIDActualizado:

Seguramente sea el valor de temperatura más repetido en los últimos años. Algunos incluso se refieren a él como « los famosos 2ºC». ¿Y por qué ese valor? Según el 4º Informe de Evaluación del Panel de Expertos del Cambio Climático (IPCC), presentado en París en febrero de 2007, ese es el límite considerado «seguro». A partir de ahí el calentamiento puede desencadenar consecuencias muy graves, como un aumento en la frecuencia de eventos climáticos extremos.

Para contener el aumento de temperatura en no más de esos 2ºC la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera no debe superar las 450 partes por millón (ppm). Pues bien, en 2014 esa concentración se situó en 397,7 ppm, aunque en el hemisferio norte y en primavera, cuando la concentración es más alta, se superó la barrera de las 400 partes por millón. Al ritmo de aumento que llevamos, en torno a una media de 2 ppm por año, en 25 años habríamos llegado a ese límite.

La primera aparición pública de esta cifra «se remonta a 1995, cuando el Consejo de la Unión Europea consideró que las temperaturas medias mundiales no deberían sobrepasar en más de 2ºC las temperaturas preindustriales», explica Ernesto Rodríguez Camino, jefe del área de Modelización y Evaluación del Clima de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). El límite de aumento de los 2ºC había sido sugerido por el economista William D. Nordhaus a mitad de los años 1970, quedando después en el olvido hasta que en 1990 el Advisory Group on Greenhouse Gases (AGGG), precursor del Panel de Expertos del Cambio Climático (IPCC), lo introdujera en su último informe.

Pero pasar esa referencia de los estudios e informes científicos a la arena política no fue fácil. En la cumbre del Clima de Bali (Indonesia), celebrada a finales de 2007, se logró introducir la referencia al límite de temperatura y la reducción de emisiones que haría falta para contenerla en ese valor solo a pie de página del documento del acuerdo. «El acuerdo de Copenhague de 2009 menciona en su texto los +2 ºC, aunque no dice cómo se va a medir este incremento de temperatura», matiza Rodríguez Camino. No obstante, añade, «el IPCC no le ha dado ese carácter mágico que tiene actualmente. Su caracter simbólico proviene del mundo de la política».

Sea como fuere el quinto y último informe de Evaluación del IPCC, publicado en 2014, analiza diferentes escenarios que muestran que para tener una oportunidad probable de limitar el incremento de la temperatura media global a los 2ºC -hay que tener en cuenta que desde 1880 ya se ha incrementado en 1,02ºC, según los últimos datos aportados por el Met Office- la concentración de CO2 en la atmósfera debería rondar las 450 partes por millón (ppm) en 2100 (el valor actual está en 402).

No obstante, esta cifra no tiene por qué ser la definitiva: los países vulnerables, los pequeños Estados insulares y los países menos adelantados, han pedido que el objetivo sea no pasar de un aumento de 1,5ºC, algo que también será objeto de discusión estos días en París. Esta cuestión supuso horas de discusión en la fallida Cumbre de Copenhague en 2009, ya que hay países, como los pequeños estados insulares, que argumentan que permitir un aumento de 2ºC les condena a desaparecer del mapa por la subida del nivel del mar.

Los riesgos del cambio climático dependerán en gran medida de la magnitud del calentamiento. «A más calentamiento aumentará la probabilidad de impactos graves y generalizados que pueden llegar a ser sorprendentes o irreversibles», dice el informe del IPCC. Como explica José Manuel Moreno, catedrático de Ecología de la Universidad de Castilla-La Mancha y ex vicepresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, «a tasas altas de cambio climático es muy probable que excedamos nuestras capacidades de adaptación, esto es, no podremos adaptarnos a cualquier cosa». Ahora bien, los científicos desconocen cuál es el nivel preciso de calentamiento que activará que se desencadenen cambios abruptos e irreversibles. Por tanto, lo más sensato es no superar esos 2ºC que ellos consideran como el límite de seguridad.

Y es que los científicos tienen claro que a mayor magnitud del calentamiento aumentan las probabilidades de esos impactos generalizados, graves e irreversibles. El problema está en que se desconoce cuál es el nivel preciso de calentamiento que activará que se desencadenen cambios abruptos e irreversibles. «Si la mitigación reduce la tasa así como la magnitud del calentamiento -dice el informe- también aumenta el tiempo disponible para adaptarse a un determinado nivel de cambio climático, un tiempo que puede ser de varias décadas», y también nos alejaría de esos desconocidos puntos de no retorno.

Los expertos calculan que, sin esfuerzos adicionales para reducir las emisiones, el aumento de la temperatura global a final de siglo se dispararía como valor medio más probable entre 3,7 y 4,8ºC sobre el nivel preindustrial. Este aumento de temperatura traerá consigo olas de calor más frecuentes y de mayor duración, y que los eventos extremos de precipitación sean más intensos y frecuentes. El océano continuará calentándose y acidificándose y el nivel del mar seguirá en aumento.