Una mujer maltratada recibe ayuda en la Fundación Integra
Una mujer maltratada recibe ayuda en la Fundación Integra - ISABEL PERMUY

«Sin apoyo de su familia, es prácticamente imposible que una mujer agredida denuncie a su maltratador»

El primer estudio de la Delegación del Gobierno sobre la Violencia de Género analiza los motivos por los que las víctimas tardan 8 años y 8 meses en iniciar el proceso judicial

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Si él la golpea, ella tarda hasta catorce años en romper el silencio y la vergüenza que siempre acompañan a los cardenales. Si sufre violencia psicológica, de esa que horada el corazón y mina la autoestima hasta dejarla hecha trizas, entonces las mujeres tardan una media de 7 años y 9 meses. En total y de media en España, cada víctima tarda casi 9 años en contar su drama y retratar a su agresor. El miedo a la reacción de quien sigue siendo su pareja en un 74% de los casos es el principal escollo.

La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género dio a conocer ayer el primer estudio que analiza minuciosamente por qué se ralentiza la decisión de las víctimas en denunciar, con el fin de poner algún mecanismo que pudiera detectar antes el maltrato y evitase tormentos innecesarios. El análisis no es un asunto menor, en un año en el que de las 20 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, 17 de ellas (el 85%) no habían denunciado.

La encuesta testa a 1.200 mujeres y llama poderosamente la atención que casi la mitad de ellas creían que «podían resolver sola su problema» casero; un 36% de las entrevistadas no se reconocen como víctimas de violencia machista; otro 36% se sentían culpables; y al 29% les daba pena el agresor, un argumento muy extendido cuando se tienen hijos en común, un factor de vulnerabilidad para las víctimas. También lo es la discapacidad, señala Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio del Poder Judicial para la Violencia de Género, porque «es muy complicado que inicien un proceso de denuncia cuando su agresor suele ser el cuidador», asevera.

Un 19% de las entrevistadas no saben ni adónde dirigirse ni en qué consiste el proceso judicial oportuno. La juez Carmona destaca que más del 90% de las mujeres entrevistadas sí conocen el recurso del 016, pero ignoran cómo echar mano de otras herramientas, como la Policía. «Las mujeres que no tienen apoyo en sus familias para denunciar es prácticamente imposible que lo hagan -subraya del estudio la juez-, lo que no hace más que corroborar que la red de allegados es esencial para que la víctima se sienta segura».

Carmona saluda que el trabajo refrende «lo que estamos viendo en los Juzgados», dice, donde la víctima teme las represalias del agresor e, incluso, añade, de la familia política. «Las unidades forenses nos recalcan mucho esto. Sobre todo si la familia política ve que la mujer que denuncia vuelve con su agresor o retira la denuncia, algo que un estudio del Observatorio cifra en un 53% de ellas, un índice elevadísimo», afirma a ABC.

Razones para pedir ayuda

Las razones de las que sí se atreven a clamar auxilio nacen del mal estado psicológico en el que se encuentran (un 54%) y las secuelas concretas de la última agresión (41%). Cuando los hijos empiezan a ser conscientes de la tortura doméstica, una de cada tres madres no tiene dudas en acudir a una comisaría.La economía condiciona la pervivencia del maltrato en un 28%de los casos.

Al detalle, el estudio concluye que las mujeres casadas conviven más tiempo con las agresiones antes de denunciar; también dilatan el tiempo si se comparte hipoteca; y entre las mayores de 65 años. Otro dato «positivo» para Carmona es que las jóvenes confían más en que la Justicia las proteja, y denuncian antes cuanto menores son sus hijos. Recuerda que la Sala Segunda del Tribunal Supremo dictó el mes de marzo pasado -en una sentencia cuyo ponente fue el magistrado Vicente Magro- que la tardanza en denunciar no debe restar credibilidad al testimonio de la víctima.