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Cigarro electrónico - EFE

La OMS pide que los cigarrillos electrónicos se regulen de la misma forma que el tabaco convencional

Cuando se acude a ellos se forman «fumadores duales» que continúan fumando tabaco convencional

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La lucha contra el tabaco ha hecho progresos indiscutibles, pero el cigarrillo electrónico y otros dispositivos conexos amenazan estos avances cuando se les presenta como una ayuda para dejar de fumar, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta organización ha pedido que se regule a estos dispositivos de la misma forma que se hace con el tabaco porque no hay evidencia científica que demuestren su supuesta reducida toxicidad, el principal argumento que utiliza la industria tabaquera para pedir que se les regule de forma «diferenciada».

«Son productos que se han convertido en una puerta de entrada del tabaco para la gente joven. Nuestra recomendación a los gobiernos es que los traten y regulen como productos de tabaco», rebatió un responsable de la Unidad de Control del Tabaco de la OMS, Vinayak Prasad, al presentar un nuevo informe mundial sobre la evolución de la epidemia del tabaco.

Su advertencia se justifica por el aumento de la popularidad de estos dispositivos en el mundo, que ya cuentan con 367 millones de usuarios, frente a 1.100 millones de fumadores de cigarrillos convencionales.

Cuando se acude a ellos se crean «fumadores duales», es decir que consumen cigarrillos convencionales además de los electrónicos o de los Iqos.

«Únicamente si un consumidor pasa 100 % a un cigarrillo electrónico puede ser menos perjudicial, pero si sólo lo hace parcialmente entonces no hay ninguna evidencia de que sea beneficioso y la nicotina seguirá dañando su corazón», explicó Prasad.

La nicotina llega al cerebro rápidamente después de su inhalación y es tan fuertemente adictiva que se ha comprobado que un 60 % de adolescentes se convierten en adictos a ella después de cinco paquetes de cigarrillos.

Por ello, la OMS considera un grave error que muchos países estén permitiendo que esos productos se comercialicen en total libertad y, en muchos casos, sin ni siquiera pagar impuestos.

Los cigarrillos electrónicos están apropiándose también de esa imagen de estar a la moda o de ser «cool» que han perdido los cigarrillos, sobre todo entre los jóvenes, lo que preocupa a los especialistas de la OMS, que piden a los gobiernos «evitar la normalización del uso de estos dispositivos».

Prasad recordó que de las 1.100 millones de fumadores en el mundo, la mitad empezó con este hábito antes de los veinte años.

Los resultados de una reciente encuesta global entre adultos indicaban que un 60 % de participantes querían dejar de fumar y que un 40 % lo había intentado en los doce meses previos al estudio.

Razones para dejar de fumar

Dejar el tabaco tiene beneficios tanto inmediatos como a largo plazo sobre la salud: en 20 minutos el ritmo cardiaco y la presión sanguínea caen, en 12 horas los niveles de monóxido de carbono bajan a lo normal y entre 2 y 12 semanas mejoran las funciones circulatoria y respiratoria.

Un año después de haber dejado el tabaco, el riego coronario del exfumador es la mitad del que presenta un fumador, igual que el riesgo de muerte entre 1 y 4 años después.

«Nunca es tarde para dejar de fumar», sostienen los científicos, que han corroborado que si una persona lo consigue a los 30 años añadirá diez a su esperanza de vida, mientras que si lo hace a los 50 añadirá al menos seis.