La OMS pone deberes a España: financiar las terapias antitabaco

El organismo de la ONU advierte de la necesidad de subir el precio de las cajetillas

MADRID/GINEBRAActualizado:

En España, la población fumadora representaba en 2010 un 30% (11.941.900 personas). Si los esfuerzos para frenar el tabaquismo continúan, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que el porcentaje caerá en 2025 al 20%, por lo que serán entonces ocho millones de personas las que decidan continuar encendiendo cigarrillos.

«Aunque en España se ha avanzado mucho en la lucha contra el tabaquismo aún hay aspectos que se pueden mejorar», afirmó a ABC Roberto Iglesias, economista del departamento de prevención de enfermedades no transmisibles de la OMS y coautor del último informe que la la citada organización ha publicado sobre esta epidemia. El estudio de la OMS «sobre la epidemia de tabaco global» se centra, concretamente, en las ayudas que ofrecen los países para que los fumadores abandonen este insalubre hábito que cada año mata cada año a más de 8 millones de personas en todo el mundo (más de 50.000 en nuestro país).

La OMS asegura que los progresos en el control del tabaco (en el que destaca Brasil) se deben a la implementación, desde 2007, de las llamadas «MPOWER» (iniciales, en inglés, de monitorización, protección, ayuda, advertencias, cumplimiento normativo y aumento de impuestos), una serie de medidas encaminadas a que los países cumplan con las demandas del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, creado en 2003.

Según el informe de la OMS, 5.000 millones de personas (alrededor del 65% de la población mundial) están protegidas de los efectos nocivos del tabaco, gracias a la implementación de estas medidas. Este número se ha cuadruplicado desde 2007, cuando sólo mil millones de personas (el 15% de la población mundial) estaban protegidas.

Pero, ¿qué tal lo hace nuestro país cuando se trata de ayudar a sus ciudadanos a dejar el mal hábito? Para la OMS, sería necesaria la financiación de los tratamientos de reemplazo de la nicotina. La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, anunció el pasado mes de mayo que se haría este año. «Las terapias para dejar de fumar no están financiadas en España y esto hace que muchos consumidores no las empiecen», advierte Iglesias. «Ofrecer ayuda al paciente fumador es muy importante y la financiación de los tratamientos es fundamental; la gente cuando va a la farmacia y comprueba que las pastillas para dejar de fumar (vareniclina) cuestan 125 euros no las compra. Y sabemos, por otro lado, que el tratamiento farmacológico duplica las posibilidades de éxito de dejar el tabaco», añade Andrés Zamorano Tapia, presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT).

Países como Holanda, Chipre, Mónaco o Turquía financian al cien por cien estas terapias, mientras que Dinamarca, Francia, Irlanda,Luxemburgo, República Checa, Eslovaquia, Reino Unido o Suecia lo hacen parcialmente.

«Otro de los aspectos en que España podría mejorar es en la puesta en funcionamiento de una línea telefónica que ayude a los consumidores de tabaco a dejar la adicción», añade Iglesias. El experto explicó que en muchos países en la misma cajetilla figura un número de teléfono al que los fumadores pueden llamar y que se trata de una estrategia que está funcionando en otros países.

El informe también recuerda la importancia de activar medidas de protección contra la exposición al humo de tabaco en lugares de trabajo interiores, medios de transporte públicos, lugares públicos cerrados y, según proceda, otros lugares públicos. De hecho, el informe señala que para proteger a los no fumadores hay que incluso eliminar aquellos espacios diseñados solo para fumadores como habitaciones separadas, áreas para fumadores, sistemas de ventilación, etc. «Desde el CNPT, junto con la European Network for Smoking Prevention (ENSP), hemos propuesto ampliar los espacios libres de humo a conciertos, campos de fútbol y todo tipo de eventos al aire libre», señala Zamorano, quien recordó la nueva Ley de Adicciones que la Generalitat de Cataluña pretende aprobar este año para prohibir fumar en vehículos privados e instalaciones deportivas.

Otro de los deberes puestos a España es el referido a las campañas antitabaco. «Entre 2016 y 2018 no hubo ninguna con una duración de al menos tres semanas como ocurrió en Países Bajos, Italia, Luxemburgo o Alemania», comparó Iglesias. A nuestro país también le queda mucho por hacer en el empaquetado de los productos del tabaco. El informe de la OMS recuerda que el paquete neutro, aquel que prohíbe el uso de colores, logos, imágenes de marca o información promocional es muy efectivo y aumenta el efecto de las advertencias sanitarias. Al final de 2018 diez países lo han puesto en marcha: Francia, Hungría, Irlanda, Nueva Zelanda, Noruega, Arabia Saudí, Tailandia, Reino Unido y Uruguay.

Turismo del tabaco

Otro gran desafío que plantea la OMS es el de los precios. Aumentar los impuestos es una medida costo efectiva para que disminuya el consumo, señala el organismo de Naciones Unidas. «El precio del tabaco en España es más bajo que en otros países europeos», advierte Iglesias. En Noruega una cajetilla cuesta 12 euros, en Reino Unido 11,50, en Irlanda 11 euros, en Francia. 8 (para 2020 costará 10), en Suiza, 7,50 y en Alemania, 6 euros. «En Irún (Guipúzcoa) organizan viajes desde Francia en autobuses para comprar tabaco en España. Es una vergüenza», advierte Zamorano Tapia.