La investigadora María Blasco posa para ABC en su despacho GUILLERMO NAVARRO

MUJERES AL MANDOMaría Blasco: «Las cuotas son una herramienta necesaria para no perder talento femenino»

Mujer, científica y directora de uno de los centros de investigación oncológicos más potentes de Europa. María Blasco es aún una rareza en su campo

MADRIDActualizado:

En su Alicante natal María Blasco era una chica empollona amante de las matemáticas, esa ciencia exacta que nunca falla. Hasta que una charla en su instituto despertó su pasión por la biología molecular. Ese fue el inicio de una carrera imparable que no ha necesitado impulsarse a golpe de cuota. Ni se ha visto frenada por techos de cristal, esa barrera invisible que frena a muchas mujeres antes de aceptar puestos de responsabilidad. Quizá porque su trayectoria ha estado también guiada por otras grandes científicas como Margarita Salas o la premio Nobel Carol Greider con quien se interesó por los secretos de la longevidad y el cáncer. Pese a su experiencia está convencida de que sin un apoyo específico a la mujer nunca se podrán corregir los sesgos de la mujer en ciencia. «No nos podemos permitir la pérdida del talento femenino», dice a ABC.

Un estudio publicado en la revista «Nature» muestra que casi la mitad de las investigadoras en Estados Unidos abandonan su carrera al tener a su primer hijo. ¿Lo ve también en su centro?

No lo notamos asociado a la maternidad pero sí se ha identificado que los cuidados, ya sea a mayores o menores, siguen recayendo en las mujeres y esto tiene un efecto negativo sobre las carreras de las investigadoras. En el CNIO estamos intentado aminorarlo lo más posible con diferentes medidas. Tenemos jornadas continuadas para favorecer la conciliación, tanto de hombres como de mujeres. Para las mujeres que tienen mayor responsabilidad y se han tomado una baja por maternidad les damos un año extra antes de evaluar su trabajo para que la baja por maternidad no les perjudique. También procuramos poner reuniones estratégicas a horarios tempranos para no excluir a las personas que quieren conciliar. E invitamos a dar charlas a mujeres líderes en diferentes campos para cambiar estereotipos y sesgos. Esto es un mantra en el CNIO y hacemos todo lo posible para cambiarlo porque sabemos que es un problema. Tenemos más mujeres que hombres trabajando pero los puestos de dirección de grupos de investigación aún no tienen la representación femenina en el porcentaje que correspondería. Ocurre aquí y en todos los laboratorios del mundo.

En un área en la que importan tanto los méritos, ¿se discrimina por ser mujer?

Es verdad que hay sesgos a la hora de evaluar los currículos de hombres y mujeres ante la misma capacitación profesional. Se valora siempre mejor a ellos. Y el sesgo no es solo de los hombres, también lo hacen las mujeres. Hay estudios muy famosos que demuestran cómo ante el mismo currículo se valora mejor el liderazgo de los varones. Quizá porque el estereotipo de mujer poderosa es más negativo. El mundo del poder es masculino y las mujeres tienen menos confianza. Eso se ve incluso en la infancia. Recuerdo un estudio publicado en la revista «Science» que mostraba cómo niñas y niños hasta los 5 años se lanzan por igual a resolver problemas de dificultad, pero a partir de los 6 años las niñas empiezan a retraerse por falta de confianza en ellas.

Entonces no es una percepción, ¿la ciencia también favorece la desigualdad?

En este país ha habido un despertar del feminismo y a mí me parece fantástico pero esto es un tema muy serio que lleva estudiándose desde las últimas dos décadas. Es un tema serio que se está abordando en las mejores revistas científicas. Formamos a mujeres al máximo nivel y este talento femenino no llega a los puestos más altos. Estamos perdiendo talento y oportunidades para hacer nuevos descubrimientos y mejorar el mundo.

¿Defiende las cuotas para la mujer? Usted no las ha necesitado.

Cierto, pero somos muy pocas. Las cuotas femeninas pueden dejar fuera a personas muy preparadas por el hecho de ser hombres y, por otro lado, pueden restar el valor que se merecen a las mujeres elegidas por este medio. A pesar de todo creo que tienen impactos positivos. Las cuotas son una herramienta necesaria para favorecer una situación más justa y no perder talento femenino.

Los premios en Ciencia ¿también son para ellos?

Esto está megaestudiado. Hubo un estudio bastante pionero de la antigua Secretaría de Estado que dirigía Camen Vela. La conclusión es que a más dinero y más prestigio, menos porcentaje de mujeres conseguían ese premio. Cuando los galardones eran más pequeños esto se igualaba más. Recientemente la revista «Nature» llegaba a la misma conclusión. Basta con mirar el número de premios Nobel de mujeres.

En los últimos Premios Nacionales de Investigación, los cinco ganadores también eran hombres y sucede durante un Gobierno comprometido con la igualdad.

Es verdad que todos los premiados eran muy buenos. Pero cuando lo vi, pensé: «¿No habría ninguna mujer que también podía haberlo tenido?». Es cada vez más extraño ver fotos solo de hombres. Aunque tengo que decir que somos colegas, científicos, los que elegimos estos premios.