Mejorable política científica europea

Nos tenemos que preguntar qué hace Europa –la cuna de la Ciencia- en este contexto y la respuesta no es muy optimista

César Nombela Cano
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El centro de gravedad del avance del conocimiento pasa de Europa a Estados Unidos en los cincuenta. La clave: el fomento y apoyo financiero masivo a la actividad científica básica en universidades de alta calidad, que incorporaban personal cualificado de todo el mundo. Esta apertura atrajo a mucho del mejor talento, que encontraba ambiente y medios para desarrollar su creatividad científica en los USA.

Centros neurálgicos del desarrollo técnico industrial, como Silicon Valley, no serían posibles sin los avances que propicia de la investigación fundamental.

Ahora, pese al buen horizonte financiero para la investigación en USA, algunos expresan alarma para prevenir la tentación de restringir la entrada de científicos y tecnólogos de todo el mundo en aquel país. Con el gigante chino, compitiendo a base de escala en su esfuerzo científico, la carrera por alcanzar los niveles deseables en Ciencia y Tecnología se hace más compleja.

Nos tenemos que preguntar qué hace Europa –la cuna de la Ciencia- en este contexto. La respuesta no es muy optimista, tanto si se considera la inversión económica, como la gestión complicada por la burocracia de la UE. Cercano el final de Horizonte 2020, el programa que canaliza y financia los trabajos comunitarios de I+D, aún hay dudas sobre el contenido del anunciado programa que ha de sucederle, Horizonte Europa.

Una convocatoria reciente y bien financiada, seleccionó seis consorcios para que plantearan proyectos clave, desde la digitalización de toda la herencia cultural europea, hasta la inteligencia artificial, la aplicación de terapias génicas y regenerativas o la conversión de gases atmosféricos en combustibles o fertilizantes mediante energía solar. Sin embargo, surgen dudas de que estas iniciativas de escala puedan implementarse cuando está muy próximo el comienzo del programa.

España es muy rica en cuestiones que requieren una respuesta científica; desde la biodiversidad o deterioro de medio ambiente hasta la nutrición o la energía limpia. Parece que muchos tenemos que seguir abogando por alcanzar el nivel científico-técnico que nos corresponde alcanzable con una gestión adecuada si se invierten los recursos.

César Nombela CanoCésar Nombela CanoArticulista de OpiniónCésar Nombela Cano