Momento de la concentración ante el Palacio de Justicia de Navarra con el lema «¿Nosotras te creemos!» - EFE

Juicio a «La Manada»: este es el balance que hacen las partes

Finalizadas la parte testifical, todos los abogados consideran que sus defendidos tienen la razóns

PamplonaActualizado:

Transcurrida la segunda semana del juicio por la presunta violación grupal de una joven madrileña en los Sanfermines de 2016, cabría hacerse una pregunta: ¿Se ha aclarado algo con lo acontecido en las cuatro sesiones de la semana?

La acusación

Si uno habla con los abogados de la acusación, los que defienden los intereses de la víctima, la respuesta sería rotunda: «Sí». El lunes y el martes se vieron las pruebas periciales, aquellas en las que se vieron los informes que confirmaban que la víctima sufría síntomas compatibles con una agresión sexual como habían confirmado durante la primera semana de juicio tanto los agentes de la Policía Municipal que la encontraron en el banco de la avenida de Carlos III como los médicos forenses que la atendieron en el hospital.

El que más benefició a los intereses de la joven madrileña fue el informe psicológico de las forenses. En él confirmaba que la víctima sufría estrés postraumático, que tenía inicios de depresión y albergaba sentimiento de culpa. Su psicopatología era tal que no podía ni escuchar música sanferminera.

Para contrarrestarlo, la defensa de los jóvenes presentó otro informe psicológico que afirmaba todo lo contrario, que por lo visto en los vídeos no podía tener estrés postraumático porque no había habido agresión. El problema de este informe es que estaba firmado por una psicóloga que no había visto los vídeos y un psicólogo que no estuvo presente en la revisión a la que fue sometida la víctima dos meses después de los Sanfermines en la localidad navarra de Tudela.

Pero lo más interesante de aquellas jornadas de pruebas periciales fue el visionado de los videos. Lo malo es que éstos no aclararon demasiado aunque según con qué parte se hablara, resultaron muy «esclarecedores» para sus intereses. Lo más llamativo fue la expresión de «repugnantes» con la que el abogado de la acusación, Carlos Bacaicoa, explicó qué se veía en esos videos.

Lo único seguro es que las imágenes, acompañadas del sonido, reflejaban que la víctima no decía nada en ningún momento de los 96 segundos de videos. Según la joven, el estado de shock en que se encontraba le impedía hacer nada.

La defensa

Si uno habla con los abogados de la defensa de los cinco acusados, la respuesta también sería clara: «Sí». Para ellos, la jornada fundamental fue la del jueves, cuando intervinieron los testigos de la defensa. Y la más importante fue la de la agente de la Policía Municipal que redactó la denuncia de la joven. Después de 16 meses, la agente reconoció que la víctima le había dicho que sabía que los jóvenes sevillanos le habían grabado. Sin embargo, esta circunstancia no vino reflejada en la denuncia.

Por lo tanto, según los abogados de la defensa, «todo partió de una premisa falsa y en base a esa falsedad se ha argumentado todo el proceso, por lo que está viciado desde el primer momento». Tal es el convencimiento de la inocencia de los jóvenes tras este testimonio que el abogado del guardia civil presentará en las conclusiones una queja escrita por la vulneración de los derechos fundamentales de su defendido por haber estado año y medio en la cárcel sin tener que haber estado. En caso de que resulten inocentes, con esa queja reclamará responsabilidades a la Administración.

Los acusados

Y si se busca la verdadera respuesta, se encuentra igual de contundente, pero en sentido contrario: «No». El punto álgido de la semana se produjo el miércoles con la comparecencia de los cinco acusados. Llevaban bien preparada su intervención y no hubo contradicciones entre ellos. Pero tampoco hubo demasiadas aclaraciones. Para la acusación en ningún momento daba su consentimiento a mantener relaciones sexuales con los jóvenes y para la defensa de los sevillanos, en ningún momento rechazaba las relaciones sexuales. Y ambas partes tenían razón.

Lo único que ha quedado constatado a lo largo de la segunda semana del juicio por la presunta violación grupal de una joven en los Sanfermines de 2016 es que su celebración a puerta cerrada ha dificultado notablemente la información sobre el mismo. Lo único que han podido conocer los periodistas y, por lo tanto, los ciudadanos, han sido las declaraciones interesadas de las diferentes partes.

Y dada la importancia por dirigir esa información hacia la postura de cada parte, las declaraciones interesadas se han convertido en mentiras interesadas.