Don Juan Carlos pide un pacto nacional de educación y prestigiar a los profesores

Los Reyes inauguran el curso escolar en Reinosa (Cantabria). «En crisis la formación adquiere un valor extraordinario»

MARTÍNEZ-FORNÉS/M. ASENJO | MADRID
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«Hay una demanda en nuestra sociedad que no podemos dejar sin respuesta. De ahí que hoy dirija un llamamiento para alcanzar un amplio y sólido acuerdo a escala nacional en torno a la educación». Con estas palabras, Su Majestad el Rey se puso ayer al frente de las iniciativas para mejorar la educación, una cuestión que reclama «más que nunca nuestra especial atención». Y es que, tal y como dijo Don Juan Carlos, de esta tarea, que es «de todos y para todos», «depende el desarrollo cultural, económico y social de nuestra nación».

El Monarca también pidió que se dé «el máximo apoyo a nuestros profesores y maestros. Como protagonistas insustituibles de la enseñanza -agregó-, todos debemos reconocer, reforzar y prestigiar su figura».

Don Juan Carlos hizo este llamamiento ante el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y las autoridades autonómicas y locales durante la inauguración del curso escolar, que este año se celebró en Reinosa y al que acudió acompañado por la Reina.

El Rey instó a alcanzar «un gran acuerdo social y político que, partiendo de los espacios comunes que todos compartimos y de un diagnóstico experto e independiente, consiga mejorar, modernizar y estabilizar nuestra educación». Según explicó, todos deben de afrontar esta labor, «desde las distintas Administraciones, los partidos del arco parlamentario, las instancias sociales y económicas; desde la sociedad en general y desde las familias en particular». Tal y como precisó, «se trata de alcanzar soluciones consensuadas y, por ello mismo, estables y duraderas».

El Rey instó a abordar la mejora y el fortalecimiento de nuestro sistema educativo con el «mismo afán» que se puso para superar otras dificultades a lo largo de su reinado. Así, Don Juan Carlos puso como ejemplo que «juntos hemos logrado un progreso sin precedentes. Unidos hemos superado cuantos retos nos hemos propuesto».

Además, el Rey aseguró que el pacto de educación constituye «una de las tareas más necesarias y encomiables para el progreso de toda sociedad democrática».

Don Juan Carlos también hizo hincapié en que en estos momentos de «crisis económica» la formación adquiere «un valor extraordinario», como instrumento imprescindible para retomar la senda del crecimiento, la creación de empleo e impulsar nuestra prosperidad.

Para el Rey, la educación debe ser «coherente con las demandas de una España moderna e inmersa en un mundo competitivo y globalizado». Para ello, instó a «una formación más exigente» y que aspire «a la mayor calidad». Una educación, dijo, que «forme a jóvenes preparados para construir una España cada vez mejor», a ciudadanos «imbuidos de valores democráticos», resueltos a unir sus esfuerzos para crear una sociedad más cohesionada, solidaria y unida, orgullosa de sus logros colectivos, respetuosa de su pluralidad y diversidad».

Don Juan Carlos se refirió también a la necesidad de ayudar a los niños y jóvenes a abrirse camino en la vida, a atender las inquietudes de los niños y jóvenes, persuadiéndoles de que para ello «se requiere mucho esfuerzo, tesón y sacrificio personal». En este proceso, «hemos de estimularles en sus mejores aspiraciones, impulsarles a plantearse sus propias metas».

Elogio de las familias

Asimismo, el Rey tuvo palabras cargadas de cariño hacia las familias españolas «para apoyarlas en sus responsabilidades y compartir con ellas sus ilusiones y preocupaciones». Las familias constituyen «una parte fundamental de la comunidad educativa. Sin su concurso y dedicación, que hoy deseo agradecer y estimular, no se sostendría el edificio de la educación».

Finalmente, el Monarca propuso hacer de la educación una prioridad y alentar así la esperanza de las familias que ven en ella una garantía de futuro. «No defraudemos -indicó- sus legítimas esperanzas de alcanzar la mejor educación para sus hijos. La educación, que a todos nos atañe, debe ser un objetivo prioritario en nuestros afanes colectivos e individuales».