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Islandia, un país sin miedos

Sus habitantes viven con tanta tranquilidad que la Policía regular no porta ningún tipo de arma de fuego durante su servicio

MadridActualizado:

Los cuartos de final de la Eurocopa se cerraron el domingo con una aplastante victoria por 5-2 a favor de Francia sobre Islandia, la gran revelación de la actual competición europea. Islandia es un país insular, formado por 300.000 habitantes, de los que solo 100 se dedican profesionalmente al deporte rey. No resulta extraño que la selección nacional, gracias a su esfuerzo inconmensurable en cada partido, acompañado de grandes victorias (sobre Inglaterra la última), haya ido ganando aficionados a lo ancho y largo de Europa en el último mes. Es lógico, por tanto, que a pesar de ser eliminados por Francia, los jugadores del combinado nacional sean recibidos como auténticos héroes en su país. Y es que a pesar del tiempo de diferencia, mantienen la herencia de sus antepasados vikingos cuando conquistaban Europa.

El país nórdico es uno de los estados con menor índice de criminalidad del mundo. Tal es la tranquilidad con la que viven sus habitantes, que la Policía regular no porta ningún tipo de arma de fuego durante su servicio. Los crímenes violentos son prácticamente inexistentes. Tal es el nivel de seguridad y confianza que viven sus habitantes que las madres acostumbran a dejar a los bebés durmiendo en el carrito en plena calle para acostumbrarles al frío intenso con el que conviven gran parte del año.

Según el informe global de homicidios de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la tasa de este tipo de crímenes no supera los dos por cada 100.000 habitantes, mientras que en Estados Unidos, durante el mismo periodo, se calculó una tasa de homicidios de entre 5 y 5.8.

La explicación a todo esto, según Mateo Ballester, Doctor en Ciencia Política por la Universidad Complutense de Madrid, es que «en Islandia tienen un Estado de bienestar muy desarrollado. La criminalidad es muy baja por varias razones, en primer lugar las condiciones de trabajo y la economía son mucho mejores que en otros países», ya apenas existe diferencia entre la clase alta, media y baja. «En segundo lugar, la drogadicción está muy controlada, existen numerosos y especializados centros de atención a la drogodependencia», explica el experto, pues en términos comparativos, circulan pocas drogas duras. Tan solo un 0,9% de los islandeses consume cocaína, un 0,5% opta por el éxtasis y un 0,7% lo hace por las anfetaminas. El consumo de este tipo de estupefacientes no superaba, según los datos del informe de la UNODC de 2012, el 1%.

«Es un país que ha asumido la paz y el consenso y por lo tanto evitan el conflicto. La misma imagen que proyectan hacia fuera es la que proyectan hacia sí mismos», concluye Ballester.

La cultura es otro de los factores que ayuda a favorecer esta situación de seguridad en Islandia. Se hacen esfuerzos por promover la igualdad, no las diferencias: «En los colegios, los hijos de los magnates son compañeros de los hijos de trabajadores. Los sistemas de servicios públicos y educación fomentan la igualdad, consiguiendo así la práctica ausencia del crimen».

La tranquilidad que se vive en este país se vio alterada por una noticia que sacudió los medios de comunicación en 2013: «La Policía de Islandia mata a una persona por primera vez en su historia». La Policía no tuvo más opción que abatir a un hombre de 59 años que comenzó a disparar contra los agentes de seguridad. Un caso único, una excepción por la que llegaron incluso a pedir disculpas. Tal fue el impacto mediático que el jefe del cuerpo, Johannessen, tuvo que declarar antes una prensa conmocionada por el suceso: «La Policía lamenta este incidente y enviamos nuestras condolencias a la familia».