El director de las Obras Misionals Pontificias (OMP) de España, José María Calderón
El director de las Obras Misionals Pontificias (OMP) de España, José María Calderón - Ernesto Agudo

«La Iglesia debe fomentar un cambio generacional en las misiones»

El director de las OMP de España, José María Calderón afirma que «desde Occidente estamos exportando a los territorios de misión nuestra indiferencia religiosa»

Madrid Actualizado: Guardar
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Por primera vez en su historia y con motivo del Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco para el próximo mes de octubre, los misioneros españoles han decidido reunirse en Madrid para celebrar un congreso nacional. Su objetivo es que gente de a pie conozca mejor su labor fuera de nuestras fronteras y que los cristianos se comprometan más con las misiones.

El responsable de su organización es el sacerdote madrileño José María Calderón, director de las Obras Misionales Pontificias (OMP) de España. Una institución que es considerada por muchos españoles como «la joya de la corona» de la Iglesia en España, ya que se encarga de atender las necesidades de los más de 11.000 misioneros que nuestro país tiene repartidos por todo el mundo.

España sigue siendo una gran potencia misionera, ¿a qué podemos atribuir esta sensibilidad por la misión?

Las razones últimas yo no las sabría decir pero es verdad que España con 11.000 misioneros es el país con más misioneros del mundo. Desde el punto de vista económico, es el segundo país del mundo que más aporta. Además es difícil encontrar una parroquia, un colegio o una asociación en España que no haga algo con motivo del Domund. La formación misionera también es muy significativa. ¿De dónde viene toda esa sensibilidad? No lo sé. Como no sea porque San Francisco Javier es patrono de las misiones y nació en Pamplona…

¿Que ha supuesto para las misiones este interés especial del Papa por «una Iglesia en salida»?

No sé cómo va repercutir en ese ámbito, pero sí sé cómo está repercutiendo a nivel de España. Ahora no hay un documento de los obispos o planes diocesanos que no hablen de misión o evangelización. El vocablo «misionero» está en todas partes, está de actualidad. Es verdad que muchas veces que se utiliza es para abrirnos el apetito a ser más apostólicos, a no cerrarnos en nuestras comunidades e invitar a la gente que está más alejada. Pero también debemos ser conscientes de que el Papa está invitándonos a la misión «ad gentes» (misión a la gente) y a no quedarnos solo en nuestros barrios. Hay muchos misioneros que se están dejando la vida en tantos rincones del planeta por llevar a Cristo. Eso hay que seguir fomentándolo porque sigue siendo necesaria la misión.

«La globalización está llevándo a los territorios de misión nuestra pobreza espiritual y se pega más lo malo que lo bueno»

Este año se celebra en octubre por primera vez el Mes Misionero Extraordinario, ¿qué espera usted de esta iniciativa del Papa?

Primero un fomento de las vocaciones misioneras a todos los niveles: clero, vida religiosa y consagrada y de los seglares. ¿Por qué? Porque desgraciadamente hoy no hay ese envío de misioneros que había en el pasado. La Iglesia debería fomentar un cambio generacional. En segundo lugar, me gustaría que esto ayudara a tomar más conciencia de que hace falta una mayor profundización en la teología de la misión en el ámbito concreto de los seminarios y de la formación de los religiosos. Que la misionología sea una asignatura que se estudie en los centros de formación cristiana y en tercer lugar, que crezca en los cristianos la inquietud misionera.

¿Cuáles son los retos que deben afrontar los misioneros hoy?

La inculturación, el adaptarse a la cultura de los lugares a donde y van. Se debe tomar conciencia de que la aportación que ellos realizan no sustituye la cultura a la que van sino que la enriquece. El otro reto es la globalización de la indiferencia y la falta de fe. Desde Occidente estamos exportando a los territorios de misión nuestra indiferencia religiosa. No es solo indiferencia social sino también religiosa. Asia, África, América son continentes muy espirituales y tienen un gran sentido de la trascendencia, pero la globalización está llevándoles nuestra pobreza espiritual y se pega más lo malo que lo bueno.

La secularización y la falta de fe en la sociedad occidental, ¿está obligando a la Iglesia redefinir el concepto de «territorios de misión» o los lugares donde hoy es prioritario evangelizar?

Es un tema discutido hoy en día. Hoy nos planteamos si se debe utilizar el término misión «ad gentes» que significa «misión a las gentes» y que es lo que se ha usado tradicionalmente a misión «inter gentes», es decir, la misión «entre la gente». Ahora ya no son simplemente los territorios de misión, ahora están también otros ámbitos de nuestra realidad occidental en los que Dios no solamente no es conocido sino que ha sido expulsado expresamente.

¿Qué peso tienen en las misiones los movimientos o nuevas realidades eclesiales? ¿Es una novedad dentro de la Iglesia? Este es uno de los temas que va a abordar este congreso...

A mí me parece que hay que darle importancia, pero nunca en contra de… Es verdad que el Espíritu Santo está inspirando nuevas instituciones, nuevas expresiones y apostolado que no se pueden encerrar en los clásicos institutos religiosos de consagrados. Son nuevas realidades que viven el apostolado de forma distinta. Ya no hay un envío misionero. No hay una concepción de «me voy a misionar» sino que son personas que tienen movilidad. Quizás es más parecido a los primeros cristianos. ¿Cómo se extendió el cristianismo en un principio? Como había persecución en Jerusalén los cristianos se dispersaron por varios sitios y llevaron a Jesús allí a dónde iban. Eran casados, solteros, sacerdotes. Eran los eran. Así empezó la evangelización en Asia y Europa. Estos movimientos y asociaciones tienen esa misma inspiración. Van a sitios y viven su vida como cualquier otro ciudadano pero transmitiendo la fe. Es una riqueza muy grande. Pero nunca se puede dar por hecho de que estas nuevas realidades suplen a la fórmula tradicional de misioneros, es decir, el envío de misioneros a través congregaciones religiosas o diócesis y que van allí con la conciencia de que van a evangelizar. Las dos realidades no se excluyen se ayudan mutuamente.

¿Hablamos que estos movimiento envían laicos principalmente?

Son laicos. Sant' Egidio, los carismáticos, el Camino Neocatecumenal, son distintas realidades que hoy están trabajando en las parroquias y en la sociedad y están evangelizando con el convencimiento de que esa es su vocación.

¿Cuál es el balance del trabajo del laico en las misiones en estos últimos años?

Me parece que su labor es imprescindible. Un laico no está llamado a sustituir al cura ni a la monja. El laico está llamado a transmitir la fe y evangelizar con el convencimiento de que su vocación laical es un camino de santidad y de entrega.

¿Qué objetivo se ha planteado las OMP con este congreso?

Profundizar en la teología de la misión que nos parece fundamental que se profundice, que se conozca más, que la gente tenga más acceso a una formación seria de la misión. En segundo lugar, acercar la vida misionera de la Iglesia a la gente a través de testimonios para que pueda visualizar que la misión no es ajeno a ellos. No es algo romántico sino que hay una realidad que son los misioneros y su labor en distintas partes del mundo. Nosotros desde aquí también tenemos que sentirnos involucrados porque somos parte de esa misión.