Un pájaro es capturado por un granjero
Un pájaro es capturado por un granjero - ABC

Europa quiere acabar con la captura de aves cantoras en España

La Comisión Europea da un plazo de dos meses para dejar de dar autorización a los silvestristas

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El silvestrismo podría tener los días contados. La Comisión Europea ha remitido al Gobierno una segunda advertencia dentro del procedimiento de infracción abierto en 2016 contra nuestro país por la autorización de la captura de fringílidos, aves comunes conocidas por su canto y que, en su mayoría, no son especies cinegéticas.

Este segundo aviso, en forma de dictamen motivado y fechado el 17 de mayo, da un plazo de dos meses a las administraciones españolas para finalizar la autorización de captura de aves cantoras. En concreto, la Comisión lamenta que Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, La Rioja, Madrid, Murcia, Comunidad Valenciana y Ceuta y Melilla no hayan suspendido las autorizaciones.

El silvestrismo consiste en la captura de aves silvestres para educar su canto con el fin de participar en concursos y en España cuenta con unos 50.000 aficionados, agrupados en sus respectivas federaciones de caza. La CE lleva tiempo detrás de España porque algunas regiones continúan dando permisos para la captura de estas aves (como el jilguero, el pardillo común, el verdecillo, el pinzón vulgar o el verderón común) sin que hayan demostrado que los ejemplares capturados se han destinado a crear un stock para iniciar la cría en cautividad.

Y es que la captura de aves silvestres está prohibida por la Directiva de Aves (2009), salvo en dos excepciones, que se haga en pequeñas cantidades y que no exista otra solución satisfactoria, como puede ser la cría en cautividad, una técnica que se utiliza en otros países europeos.

Para que nuestro país pudiera adaptarse a la normativa, el Gobierno solicitó una prórroga en 2011 y propuso unas directrices para garantizar la cría en cautividad de estas aves, autorizando unos cupos hasta 2018, que elevan la captura de fringílidos desde 2013 a más de 1,7 millones de ejemplares.

Parece un número suficiente para lograr un stock reproductor cautivo, pero desde la Sociedad Española de Ornitología explican que en este tiempo se han dado más autorizaciones de captura de machos, que son los interesantes para los concursos de canto.

«Esto confirma que la verdadera finalidad de las autorizaciones concedidas ha sido la continuación de los concursos de aves canoras, en vez de la constitución de una población cautiva viable», dice Nicolás López, responsable de Conservación de Especies Amenazadas de SEO. De ahí que la CE no haya esperado siquiera a que expire el plazo del último cupo para dar a España un ultimátum que nos lleva a las puertas del Tribunal de Justicia de la UE.

Desde la Plataforma en Defensa del Silvestrismo en España, que aúna al 90% de los aficionados, se defienden argumentando que la cría en cautividad no es viable, para lo que citan informes del Instituto de Ornitología Catalán. Estos informes están entre la documentación remitida por las autoridades españolas a la CE, si bien ha tenido más peso el dictamen del Comité Científico del Ministerio de Medio Ambiente que indica que «la reproducción en cautividad de las aves cantoras que se usan en silvestrismo no sólo es factible, sino que está ya muy extendida». El dictamen europeo dice que las conclusiones de los informes del ICO hay que interpretarlas «con cautela» dado que el objetivo era evaluar si la cría en cautividad era económicamente viable.

La CE concluye que, pese a que la cría en cautividad es viable, «no se está poniendo un verdadero empeño en garantizar su viabilidad y, por tanto, las excepciones a la normativa de la UE parecen destinadas a la continuación de dicha práctica a largo plazo».

Desde la plataforma que representa a los silvestristas explican que han pedido por carta a la ministra García Tejerina que se oponga al dictamen. Desde el Ministerio recuerdan que carecen de competencias de gestión directa del medio natural y que son las autonomías las que deben contestar.