El secretario de estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en la rueda de prensa ofrecida ayer
El secretario de estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, en la rueda de prensa ofrecida ayer - EFE

EE.UU. restringirá al máximo la ayuda humanitaria que puede acabar en clínicas abortistas

El Gobierno reducirá los nueve mil millones de euros que aporta a la OEA para evitar financiar a onegés proabortistas

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

La Casa Blanca anunció ayer que cortará todas las ayudas que concede a organizaciones no gubernamentales que asesoren, apoyen o financien indirectamente a clínicas que practiquen abortos. Esta decisión se traduce de forma inmediata en un descenso de las donaciones del gobierno de Estados Unidos a la Organización de Estados Americanos (OEA) y supondrá una importante reducción en los más de 9.000 millones de euros que cada año este país destina a ayuda médica humanitaria en el mundo.

«Nos negamos a seguir dando ayudas a oenegés extranjeras que ofrecen apoyo financiero a una serie de grupos que conforman la industria global del aborto», ha dicho en una rueda de prensa el jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo. «A partir de ahora, aplicaremos una prohibición estricta para poner fin a maquinaciones secretas para financiar abortos y nos aseguraremos de que el dinero del contribuyente norteamericano no se utiliza para facilitar abortos».

La práctica de cortar la financiación pública a organizaciones que practican abortos viene de 1984, cuando el presidente Ronald Reagan la anunció en una conferencia en México. Desde entonces los presidentes demócratas la han revocado y los republicanos la han recuperado. Trump lo hizo en 2017, pero ahora va más lejos y la amplía a quienes canalizan esos fondos de forma indirecta a clínicas abortistas.

Legalizar el aborto

Respecto a la OEA, una organización multilateral de representación de países del continente americano, EE.UU. dejará de financiar concretamente a dos de sus afiliados —la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Comisión Interamericana de Mujeres— por apoyar ambas el aborto. En febrero, un grupo de nueve senadores republicanos envió una carta a la Casa Blanca en la que denunciaba el «mal uso de la OEA, que recibe la mayor parte de sus fondos de los contribuyentes de EE.UU., para forzar a naciones pro-vida a que legalicen el aborto».

Al anunciar el recorte, Pompeo, que ha contado con el apoyo firme y constante del secretario general de la OEA, Luis Almagro, en su política sobre Venezuela , ha dicho: «Las instituciones de la OEA deberían centrarse en las crisis existentes en Cuba, Nicaragua y Venezuela, y no en abanderar la lucha a favor del aborto».

A partir de ahora, todas las organizaciones humanitarias que reciban fondos públicos norteamericanos deberán firmar un contrato en el que se comprometen a no colaborar con clínicas que practiquen abortos o asesoren sobre ellos. La decisión afecta sobre todo a organizaciones no gubernamentales que proporcionan atención médica de emergencia y de largo plazo en Asia y África. «Estoy muy orgulloso de servir en una administración que tiene como prioridad defender a quienes no pueden hacerlo», ha dicho Pompeo.

El aborto es legal en EE.UU. en virtud de una decisión del Tribunal Supremo de 1973 que los políticos conservadores esperan que la corte revierta si decide reconsiderar el caso. Según una encuesta anual del Centro Pew, un 57% de los norteamericanos apoya el aborto, frente a un 37% que quisiera que volviera a ser ilegalizado. Por grupo religioso, los protestantes son más contrarios a ella que los católicos.