Un espermatozoide en el instante en el que fecunda un óvulo, el milagro de la vida
Un espermatozoide en el instante en el que fecunda un óvulo, el milagro de la vida - ABC

¿Se deben crear espermatozoides en el laboratorio?

Expertos en bioética plantean dilemas y riesgos por la «fabricación» de gametos artificiales, después de que científicos del IVI hayan dado el primer paso decidido en este camino

MADRIDActualizado:

Desde que se aprendió a reprogramar el reloj biológico de las células adultas, una técnica que permite transformar una célula de la piel o de un cabello en una neurona o en cualquiera de los 220 tipos celulares que componen el organismo, la medicina regenerativa es una de las grandes esperanzas del siglo XXI.

Pero la misma técnica que nos permite soñar hoy con restaurar corazones o crear en el laboratorio un riñón para trasplante, es la misma que permite crear óvulos y espermatozoides, una línea roja que trazan algunos expertos en bioética.

Varios grupos de investigación han emprendido un carrera científica para lograr gametos humanos que permitirían a padres infértiles tener hijos biológicamente suyos. El último paso lo ha dado un grupo de investigadores del Instituto Valenciano de Fertilidad (IVI), al generar espermátides, espermatozoides inmaduros, a partir de la muestra de piel de un varón. Estos científicos no llegaron a fecundar óvulo para probar si sería viable y fértil, sin embargo, cada vez queda menos tiempo para que alguien se atreva a dar dar ese paso.

Riesgos éticos y médicos

¿Sería ético autorizarlo? «Yo nunca daría permiso para un experimento de este tipo», sentencia César Nombela, miembro de la Comisión de Control y Seguimiento sobre la Donación y Uso de Células y Tejidos Humanos del Ministerio de Sanidad. Nombela considera que no es lo mismo el propósito de la medicina regenerativa cuando se trata de regenerar un órgano dañado que fabricar un gameto humano del que puede nacer un ser vivo. En su opinión, no es «éticamente aceptable», y advierte sobre los posibles riesgos. «Se parte de una célula envejecida, modificada con genes, que puede arrastar cambios genéticos no controlables que hoy son impredecibles».

A Federico Montalvo, jurista y miembro del Comité de Bioética de España, la creación de óvulos y espermatozoides en el laboratorio no le plantea recelos éticos. «Se parte de células adultas, no embrionarias, y el fin es paliar un problema de infertilidad del varón. Inicialmente, no veo ningún dilema», explica a ABC. Sí cree que la fecundación con estos gametos artificiales será un salto importante, por lo que la seguridad es clave. «Lo importante en esta investigación es la seguridad del proceso no el debate ético», apunta.

No se corrige la fertilidad

La catedrática Natalia López Moratalla, presidenta de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica, pone objeciones científicas que también son morales. «¿Por qué no se plantea un tratamiento que busque tratar la infertilidad?. La infertilidad masculina es un problema genético. Si se generan espermatozoides a partir de un varón estéril, el niño que nazca heredará ese mismo problema. La responsabilidad científica debería ser curar», advierte.

También le preocupa que se utilice esta técnica para contar con una fuente inagotable de espermatozoides que engorden los bancos de esperma de las clínicas de reproducción asistida.