La huelga estudiantil en la calle Preciados de Madrid
La huelga estudiantil en la calle Preciados de Madrid - J.G.S

Día Internacional de la MujerContra Vox, el capitalismo y a favor del ecologismo: las consignas se cruzan en la marcha estudiantil por el 8M

La huelga por el Día Internacional de la Mujer se ha estrenado este mediodía con una marcha estudiantil

CC.OO ha cifrado el seguimiento en las universidades en más de un 80%, en Secundaria y FP en un 61%, y en Infantil y Primaria en 42%

MADRIDActualizado:

«Madrid será la tumba del machismo», «Tranquila, hermana, yo soy tu Manada», «Sola, borracha, quiero llegar a casa», «No es no, lo demás es violación». Las consignas no se renovaron. El grito agudo (por femenino) que se lanzó en Madrid el año pasado en aquella multitudinaria manifestación donde no cabía un alfiler y que empezó en Atocha y acabó en Plaza España, volvió a escucharse este mediodía en la capital.

En esta ocasión había más espacio para caminar pero es que , aparte de que el recorrido era más corto (desde Sol hasta mitad de la calle San Bernardo atravesando Preciados, Callao, Gran Vía...) la huelga de este viernes al mediodía por el Día Internacional de la Mujer tenía unas protagonistas concretas: las estudiantes.

Chicas con el símbolo feminista tatuado en sus mejillas, con pañuelos envueltos en la cabeza o en el cuello, con camisetas o levantando carteles violetas, todo violeta, hasta el pintalabios. Jóvenes de instituto y de universidad acompañadas por algunos hombres (aunque no muchos) además de algunas que se adhirieron porque «hoy es el día» o porque a la marcha de la tarde no podrían asistir («tengo que cuidar a la niña») se congregaron a las 12.00 en la Puerta del Sol para luchar «por la igualdad y contra el machismo», la frase más escuchada. Pero tampoco faltaron los reproches a Vox, «el partido de Abascal priva a las mujeres de la libertad», al Gobierno, al que han tildado de «facha» («creo que han querido referirse al ascenso de Vox al Parlamento, no al PSOE», aclaró una joven no estudiante), o contra el patriarcado, que «no tiene en cuenta ni el feminismo ni el ecologismo».

Muchas consultadas por este periódico aseguraron no haberse leído el manifiesto que fue ampliamente criticado por considarse politizado. En el texto se carga, entre otras cuestiones, contra la derecha por considerar que «ha situado a las mujeres y migrantes como objetivo prioritatio de su ofensiva ultraliberal, racista y patriarcal».

«No me lo he leído todo y sé que habla de muchas cosas, me parece bien, es una manera de englobarnos a todas», defendió Lucía, estudiante de 16 años el Instituto Miguel Delibes. «No me parece bien que se politice pero bueno, lo que tampoco se puede hacer es no salir a la calle por ello», apuntó, por su parte, Sara, estudiante de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. «Esto no tiene que ver con la política pero, inevitablemente, se utiliza. Sin embargo, la izquierda siempre ha sido más respetuosa con estos temas», señaló Diego, un joven de 16 años que acudió con todos sus compañeros del Instituto Vega del Jarama porque creen que hoy tocaba «reivindicar los derechos de las mujeres y la igualdad». «Tiene que llegar a la política aunque luego se aproveche por partidos políticos», señaló María que no acudió a la marcha como estudiante, sino como mujer.

La manifestación estaba encabezada por un camión del que colgaba un cartel del Sindicato
La manifestación estaba encabezada por un camión del que colgaba un cartel del Sindicato - J.G.S

Eliminación de la brecha salarial y derecho salir solas por la noche

Muchas de las manifestantes también justificaron que el manifiesto cargue contra el capitalismo. «Somos un movimiento internacional diverso que planta cara al orden patriarcal, racista, colonizador, capitalista y depredador con el medio ambiente», señala el texto

«No me he leído el manifiesto pero entiendo que cargue contra el capitalismo porque ha hecho mucho daño», defiende Eva, una estudiante de Periodismo de la Complutense. «Vivimos en una sociedad financiera que nos quiere vender un sistema que no es perfecto y que se mete con sectores regularizados», defendió, por su parte, Pilar, que tampoco acudió como estudiante.

Pero el grito unánime fue por la defensa de la igualdad y, en su gran mayoría, todas coincidieron en que no existe en el ámbito laboral y también reclamaron su derecho a poder salir solas a la calle sin sentir miedo ni sufrir acoso.