Carlos Murciano muestra un dibujo que realizó una de sus mellizas aquellos años
Carlos Murciano muestra un dibujo que realizó una de sus mellizas aquellos años - JOSÉ RAMÓN LADRA
«Algo flota sobre el mundo»

Carlos Murciano, excorresponsal en el mundo de los ovnis: «Fue una experiencia formidable, enriquecedora sin duda»

En 1968, ABC envió al reconocido escritor al «país habitado por todos los hombres que han visto, o creído ver, platillos volantes, naves espaciales, seres de otros planetas»

El poeta cumplió con «gran seriedad» y «rigor absoluto» este insólito encargo, con una serie de reportajes que después recogería en el libro «Algo flota sobre el mundo»

MADRIDActualizado:

Apenas queda espacio en las paredes de su salón, ni en las de su recibidor, tan repletas como están de libros, cuadros, premios y fotografías de toda una vida. A sus 84 años, Carlos Murciano (Arcos de la Frontera, 1931) está considerado como «el mejor sonetista actual vivo», según el «Diccionario Biográfico Español» de la Real Academia de la Historia. Además de ser «una de las voces más interesantes de la poesía española de los últimos sesenta años» en opinión del escritor Juan Van-Halen y de haber ganado el Premio Nacional de Literatura, ha destacado como autor de cuentos (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil), traductor, musicólogo, crítico, articulista... y corresponsal en el mundo de los ovnis.

«ABC enriquece su nómina de corresponsales en el extranjero con uno más, enviado al país más impreciso, indeterminado y extenso de la Tierra: el país de los "Ovnis"», ese lugar «compuesto de todos los países en donde los "Ovnis" han dejado enigmática huella de su paso y habitado por todos los hombres que han visto, o creído ver, platillos volantes, naves espaciales, seres de otros planetas», anunciaba el diario el 31 de diciembre de 1968. «Lo mismo que un día aquel gran escritor y periodista que fue Víctor de la Serna, partió hacia el ignorado territorio de Malacoria siguiendo los pasos de los foramontanos, hoy un joven y ya famoso escritor y poeta, Carlos Murciano, sale, enviado especial de ABC, a recorrer todos los caminos de Europa, de Asia, de América, por donde anden gentes que hayan establecido alguna forma de contacto con el gran misterio de nuestra época», añadía.

Su acreditación de prensa
Su acreditación de prensa - C.M.

Aún conserva Murciano el carné de «cronista de los fenómenos espaciales» que le extendió el diario hace casi medio siglo, firmado por el entonces director adjunto Pedro de Lorenzo. También guarda con cariño el dibujo de platillos volantes que le regaló siendo niña una de sus mellizas. Aquella «fue una experiencia formidable, enriquecedora sin duda, en la que hubo que trabajar muy a fondo y con mucha seriedad», recuerda.

«En aquel momento de eclosión del fenómeno, el hecho de que ABC se tomara en serio el asunto tuvo gran repercusión para las personas interesadas en el tema. Sirvió para potenciar el fenómeno, para darle importancia y veracidad», añade este hombre polifacético que recuerda nítidamente el día en que Torcuato Luca de Tena le encomendó esta ímproba tarea.

El director de ABC estaba en su despacho reunido con el padre de Alberto Ruiz Gallardón (José María Ruiz Gallardón) cuando le hizo entrar a Murciano y le dijo que había leído su artículo «Algo flota por el mundo», en el que defendía que si un hombre se hallaba entonces a punto de pisar la Luna (Neil Armstrong lo conseguiría el 20 de julio de 1969), por qué no podía ser verdad que seres de otros planetas pudieran alcanzar la Tierra y recogía algunos testimonios sobre avistamientos de ovnis.

«¿Por qué no se va usted y lo investiga?», le propuso Luca de Tena al poeta, padre de seis hijos, que entonces compaginaba sus escritos con su trabajo como gerente administrativo en la filial española de la multinacional RCA Records.

«Yo no soy periodista», cuenta Murciano que alegó, pero Luca de Tena «quería al poeta, imaginativo, y al economista, serio, en una misma persona». Así precisamente justificó el diario su elección: «Porque Carlos Murciano (...) tiene la intuición del poeta y la precisión del matemático; la imaginación del cuentista y el frío realismo del habituado a los secretos contables».

El artículo que impulsó la corresponsalía en el mundo de los ovnis
El artículo que impulsó la corresponsalía en el mundo de los ovnis - ABC

La ufología le había interesado al escritor hasta ese momento «marginalmente», según él mismo confiesa, pero aceptó el reto tras hablar con su familia y conseguir que su empresa le concediera unos permisos sin sueldo. «Supuso un gran esfuerzo» que desplegó durante cinco meses, recorriéndose España entera y desplazándose a ocho países para entrevistar a más de cuarenta personas de toda clase y condición (diplomáticos, científicos, militares, pilotos, técnicos, religiosos, campesinos...) y analizar una montaña de material publicado en inglés, francés o italiano. «Trabajaba constantemente. Escribía un artículo diario al periódico», recuerda Murciano, quien agradece la ayuda que le prestaron los corresponsales de ABC en sus viajes.

El escritor abordó este tema tan resbaladizo y comprometido «con rigor absoluto», separando el grano de la paja y ciñéndose con exactitud a las palabras que le respondían los entrevistados cuando les preguntaba si aquello que habían visto llevaba ruido o luz, o qué forma tenía. Murciano subraya lo que ya escribió en una tribuna en 2001: «Nunca ninguno de ellos, desde Julio Palacios al comandante Ordovás, desde Gordon Creighton a René Foueré, nunca, repito, ni españoles ni extranjeros, me dijeron haber tergiversado una sola de sus palabras».

El «extraterrestre» que se parecía a Lorca

De otros testimonios nunca escribió, como del relato de aquel hombre que se presentó en su casa para contarle que el día anterior había estado en el Retiro con tres extraterrestres «¡y uno era exactamente como Federico García Lorca!», recuerda. Hubo que desechar entrevistas que no le merecieron el crédito suficiente y no publicar supuestas pruebas, como dos fotografías en color de un disco volador, tan perfectas, que se resistió a admitir su autenticidad, como él mismo ha contado en otras ocasiones.

En cambio, cree que lo que le contó un guarda de Doñana, o la niña que dormía con su abuela asustada, «era realmente lo que habían visto». Él mismo había contemplado durante un viaje de Madrid a Jerez , años antes de convertirse en corresponsal en el mundo de los ovnis, «una cosa luminosa» en el cielo de La Mancha «que ascendió en arco y al llegar a la vertical desapareció».

«No sé qué pudo ser, solo puedo decir lo que vi», afirma subrayando cómo un ovni es precisamente algo que ha sido visto en el cielo y que no se ha podido identificar.

Uno de los reportajes publicados
Uno de los reportajes publicados - ABC

El 29 de mayo de 1969, Murciano ponía «agotado» punto a su largo peregrinar tras las huellas de los platillos volantes con dos conclusiones que aún hoy mantiene. «La confirmación de la existencia del "ovni" como tal» y el «convencimiento de que puede haber vida en otros planetas». Para el excronista de fenómenos espaciales, los creyentes no pueden limitar la omnipotencia divina a este planeta y quienes no lo son, tampoco pueden negar la existencia de vida más allá de la Tierra. «El hombre podrá pisar Marte, pero físicamente, por mucho que prospere la ciencia, nunca llegará a galaxias lejanas», sostiene, de forma que «cómo va a poder negar la existencia de algún tipo de vida en otros mundos».

Murciano recogió sus reportajes en el libro « Algo flota sobre el mundo», que editó Prensa Española en 1969, hoy codiciado por ufólogos e interesados en el tema. «El libro ha quedado como un testimonio serio de lo que fue aquello. Recoge lo que fue este fenómeno, lo que se opinaba, lo que se vivió entonces», considera su autor.

Aún en los años posteriores el poeta concedió entrevistas y dio conferencias sobre el fenómeno ovni en España y en América. En México publicó « Hervás y Panduro y los mundos habitados», rescatando del olvido el «Viage estático al mundo planetario» del enciclopedista español Lorenzo Hervás y Panduro. Sin embargo, a finales de los setenta se desvinculó del tema de forma premeditada y decidida. «A algunos llamados ufólogos les molestaba, venía a ser como un intruso para ellos y comenzaron los ataques, se tergiversaba lo que decía», explica Murciano.

También recibió críticas de escépticos, pese a que asegura que «en mis artículos no vertí ni una sola gota de fantasía (y la tengo por fortuna, sobrada), que no fuera la de mis interlocutores». Recuerda los ataques que sufrió por su recopilación de casos en los que los avistamientos se presentaban en múltiplos de tres, desde Plinio el joven hasta nuestros días. «No puedo explicarlo, pero es una coincidencia curiosa», dice sin pretender con ello formular ninguna hipótesis. En el café Gijón le sacaron aquella letrilla de Góngora «Aprended, flores, de mí» variando la letra en «que Carlos Murciano fui y Carlos Marciano soy». «Me reí cuando me lo contaron», asegura.

Un año después de cerrar su corresponsalía, Murciano ganó el Premio Nacional de Literatura con su poemario «Este claro silencio» y siguió recogiendo premios literarios por su obra poética, sus novelas cortas y sus cuentos y poesías para niños. Con «El mar sigue esperando» (1982) obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y también entonces fue blanco de ataques por salirse del ámbito poético. «Es que en España no se puede ser más que una cosa», dice este escritor sin complejos que cuenta con 113 libros publicados y escritos de muy diversa índole. Hasta la letra de la popular canción de Heidi es suya.

Con apenas 22 años publicó en ABC su primer artículo, « Dos personajes en busca de su sombra» (24/09/1954) y aún hoy envía de cuando en vez alguna colaboración, como su « Memoria de Melchor de Palau» en octubre pasado, pese a que sus ojos llevan ya cinco operaciones. «Los he gastado en los papeles», dice sin que su voz denote arrepentimiento alguno.