Calidad y avance científico

Las publicaciones que traen nuevas ideas y oportunidades suelen surgir de grupos pequeños de investigadores

César Nombela Cano
MadridActualizado:

La historia de la ciencia nos muestra que hubo periodos de revolución científica, en que el avance en vertical removió paradigmas establecidos abriendo horizontes realmente nuevos. Estas etapas se alternaban con otras de avances en horizontal –también importante- en las que se consolida lo logrado ampliando el conocimiento. Por ejemplo, para Koch y Pasteur en el siglo XIX fue costoso demostrar que había enfermedades causadas por microbios. Pero con ello se abrió paso a analizar la etiología de las infecciones y su diagnóstico y tratamiento.

En el siglo XX se produjeron muchos avances disruptivos en el conocimiento; la élite que fue capaz de liderarlos marcaba las pautas de calidad de cada progreso. En la actualidad, con el cultivo masivo de la investigación en el mundo, y con su materialización en publicaciones, patentes o software, se han impuesto otros criterios que tratan de cuantificar la calidad de los avances en la investigación y la innovación. En la revista Nature se plantea un nuevo índice para evaluar las aportaciones científicas, en cuanto a lo que aportan de nuevas ideas con impacto disruptivo en ciencia y tecnología. Este índice disruptivo trata de superar las limitaciones de los basados simplemente en el número de citas que tiene cada investigador. Analizando 65 millones de aportaciones de investigación y tecnología, se concluye que las publicaciones que traen nuevas ideas y oportunidades suelen surgir de grupos pequeños de investigadores. Mientras que los grupos grandes (diez o más científicos) contribuyen sobre todo a desarrollar lo aportado por avances disruptivos.

Los sistemas públicos de gobernanza de la investigación tienen la responsabilidad de optimizar el empleo de los recursos públicos invertidos en ciencia y tecnología. Hace treinta años en España se implantó la evaluación de los investigadores y profesores universitarios, basada en la calidad de las revistas en que publicaban, medida sobre todo por las citaciones que merecían. Fue un gran avance, pero ya hacen falta nuevos criterios de evaluación, no exclusivamente cuantitativos.

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