Mujeres protestando por sus derechos en Irán
Mujeres protestando por sus derechos en Irán - AI
informe de amnistía internacional

Irán penalizará laboralmente a las mujeres solteras y sin hijos

El gobierno iraní está trabajando en dos proyectos de ley para potenciar la natalidad, promoviendo los matrimonios más tempranos y medidas contra la planificación familiar

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«Procrearás. Ataques contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Irán». Así se titula el nuevo informe realizado por Amnistía Internacional (AI) en el que la organización denuncia la redacción de dos nuevos proyectos de ley en Irán, actualmente en trámite, que de salir adelante recortarán aún más los derechos de la mujer en ese país.

Se trata de los proyectos de ley 446 y 315. El objetivo del primero es incrementar los índices de fertilidad y prevenir el descenso de la población. La propuesta es una consecuencia del descenso del índice de natalidad (en 1980 era de siete hijos por mujer, cifra que ha pasado a 1,8 en 2014), en un país que ve el incremento demográfico como un arma geopolítica (aumento de la población chií frente a sus vecinos de mayoría suní, como Irak o el mismo Estado Islámico).

Expansión de la población

«Definitivamente, es preciso revisar la política de control de población y planificación familiar, y las autoridades deben crear una cultura que abandone la situación de un hojo o dos hijos [por familia] [...] El imán Jomeini fijó una vez la cifra en 150 o 200 millones. Es correcta. Ese es el tipo de cifra que debemos lograr». Esta arenga, televisada, la realizó en 2012 el ayatolá Alí Jamenei, refiriéndose a la necesidad de una política de expansión de la población. Actualmente la población en Irán ronda los 80 millones de habitantes.

Aquella reivindicación parece que no cayó en saco roto. En mayo de ese mismo año la ministra de Salud y Educación Médica retiró la subvención para el Programa de Planificación Familiar y Población. Y en 2013 se empezaron a gestar estos dos proyectos de ley que podrían recibir luz verde en breve, a pesar de la existencia de algunas discrepancias en el seno del Gobierno iraní, que han criticado duramente el proyecto de ley 446 al considerar que interfería, de una manera sin precedentes, en los derechos humanos de las mujeres.

De ser aprobaba la ley 446, «dificultaría el uso de anticonceptivos modernos por parte de las mujeres, declararía ilegal la esterilización voluntaria, prohibiría la provisión de información sobre métodos anticonceptivos y desmantelaría los programas de planificación familiar financiados por el Estado». Unos programas, que precisamente fueron implementados hace unos años cuando la pobreza impedía alimentar a toda la población. Pero ahora, al parecer, los intereses son otros.

Adelantar la edad de matrimonio

Las intenciones de exprimir la fertilidad de la mujer no quedan ahí. Con la segunda propuesta, el proyecto de ley 315, de Población y Exaltación de la Familia, el gobierno pretende acortar mucho más sus derechos, ya no solo en el plano sexual y reproductivo, sino personal y laboral. Este proyecto de ley tiene como objetivo, según el informe de Amnistía Internacional, fomentar el matrimonio a edad temprana (por ley se pueden celebrar a partir de los 13 años, aunque puede bajar si lo permite un juez), la maternidad repetida y reducir los índices de divorcio (en la actualidad el hombre lo puede pedir sin motivo, y la mujer debe demostrar un daño grave contra ella), potenciando las reconciliaciones. Esta ley también promovera mantener en el ámbito doméstico los altercados (violencia de género) contra la mujer, incluidos los crímenes de honor, disuandiendo a la policía y a los jueces de intervenir en las disputas familiares.

Pero aún va más lejos el proyecto de ley 315 pues le cortará las alas a los sueños y ambiciones de muchas jóvenes al promover la discriminación contra las mujeres a la hora de solicitar un empleo si no tienen hijos y si son solteras, pues serán la última opción de contratación frente al resto de candidatos, hombres con hijos, hombres y mujeres casadas con hijos, que tendrán prioridad.

Si las mujeres ya lo tenían difícil a la hora de incorporarse al mercado laboral (el artículo 1117 del Código Civil iraní autoriza a los hombres a impedir que sus esposas tengan un empleo si lo considera «incompatible con los intereses de la familia o con la dignidad del hombre o de su esposa»), la propuesta de ley 315 se lo pondrá aún más complicado ya que castigará a aquellas que no se adapten al modelo y a los valores tradicionales de la familia que promociona Irán: el de ser madre y esposa.

Esto abrirá aún más la brecha de desigualdad en este terreno entre hombres y mujeres, que según un informe publicado por el Foro Económico Mundial sitúa a Irán en el puesto 139 de un total de 142 países en cuanto a la tasa de participación femenina en el mercado laboral, con sólo un 17%.

Un modelo en crisis

Para los líderes religiosos el modelo tradicional de la familia está en crisis por las influencias occidentales, algo que ahora pretenden remediar a través de leyes, arropadas por una fuerte campaña mediática. Uno ejemplo de ello es la que deberá lanzar la Radiotelevisión de la República Islámica de Irán si el proyecto legislativo progresa. La campaña consistirá en presentar el divorcio «como un antivalor de consecuencias perjudiciales para los cónyugues y los hijos», y promover «una cultura de mayor compromiso conyugal para con la familia», protegiendo «su carácter sagrado».

El informe de Amnistía Internacional confluye afirmando que si los proyectos 446 y 315 se convierten en ley, «no sólo sucederá que Irán estará incumpliendo su obligación, contraída en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, de garantizar el acceso a la planificación familiar y a unos métodos anticonceptivos modernos, sino que generaciones de mujeres y niñas se enfrentarán a un peligroso futuro caracterizado por la mala salud, la desigualdad, la discriminación, la escasez de elección reproductiva y la restricción de libertades».