INterior de la central nuclear de Santa María de Garoña, pendiente del dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear para alargar su vida hasta 2031
INterior de la central nuclear de Santa María de Garoña, pendiente del dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear para alargar su vida hasta 2031 - félix ordóñez

El sector nuclear reclama una legislación estable para mantener los 30.000 empleos

La Sociedad Nuclear Española recuerda que los reactores fueron la principal fuente de producción eléctrica en España en 2014 y que solo alargar la vida de Garoña emplearía a 1.600 personas

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La Sociedad Nuclear Española ( SNE), asociación compuesta por un millar de profesionales del sector, ha recordado que la principal fuente de producción eléctrica en 2014 fueron las centrales nucleares, responsables de dar empleo «de alta cualificación» a cerca de 30.000 personas. Por ello el presidente de la SNE, Francisco López, ha reclamado «un marco regulador estable y predecible» para que se puedan acometer las inversiones a largo plazo que requieren este tipo de instalaciones.

Al término de la Jornada de Experiencias Operativas de las centrales nucleares celebrada en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, Francisco López detalló que la aportación de los reactores al mix energético fue del 20,5%. La energía eólica supuso el 18,6%. En tercer lugar se sitúa el carbón, con el 16,6%, seguida de la hidráulica, con un 15,4%. La fotovoltaica tan solo aporta el 3% y la biomasa ni siquiera llega al 2%.

Tecnología española

Uno de los aspectos en los que Francisco López hizo hincapié es en el carácter «fiable y competitivo» de la energía nuclear «que no depende de fenómenos externos». A su lado, José Ramón Torralbo, que esta misma tarde asumirá el cargo de presidente de la SNE, incidía además en la importancia económica de un sector que da trabajo «de alta cualificación» a 30.000 personas y en el que «el 75% de todos los servicios, equipo y trabajadores serían de participación nacional, porque España es una potencia reconocida a nivel internacional en este sector».

Respecto de las polémicas de la reapertura de la central nuclear de Garoña o el inicio de los trabajos de construcción del Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares de Villar de Cañas, tanto López como Torralbo insistieron en que «todo está siendo evaluado por el Consejo de Seguridad Nuclear que emitirá sus dictámenes cuando considere oportuno» y que en ellos se marcarán las medidas que deberán asumirse para garantizar la total seguridad de ambas instalaciones.

Reabrir Garoña supondría 1.600 empleos

En el caso de Garoña, Torralbo recordó que la central, pese a estar técnicamente parada «mantiene trabajando una plantilla de 500 personas para cumplir con los protocolos internacionales previstos para estas situaciones». Además, Torralbo señaló que en caso de alargarse la vida de Garoña hasta 2031, como se ha solicitado, la central «estará aún en mejores condiciones» y «daría empleo a 1.600 personas». Y tanto él como López recordaron en este punto que el criterio de los 40 años es exclusivamente de diseño, no una normativa, y que más de la mitad de Garoña se ha construido y mejorado después, por lo que alargar su vida es perfectamente posible.

Sobre el ATC, Torralbo y López se mostraron seguros de que lo que dictamine el CSN garantizará la seguridad de las instalaciones en la zona elegida para su ubicación y que no creen que se produzcan cambios de emplazamiento, por lo que esperan que en 2018 comience a funcionar.