Un trabajador vestido con un traje para manipular material peligroso cubre la fachada del apartamento donde permanece aislado Thomas Eric Duncan, un ciudadano liberiano diagnosticado con ébola en Dallas, EE.UU.
Un trabajador vestido con un traje para manipular material peligroso cubre la fachada del apartamento donde permanece aislado Thomas Eric Duncan, un ciudadano liberiano diagnosticado con ébola en Dallas, EE.UU. - reuters
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Los patinazos con el ébola en Texas

Los errores en la gestión del primer caso dentro de EE.UU. ha salpicado a las autoridades locales

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«Esto no es África occidental», proclamó el miércoles pasado David Lakey, el comisionado para la Salud del estado de Texas. «Esta es una ciudad y un hospital muy sofisticados», insistió en referencia a Dallas y al Texas Health Presbyterian Hospital, donde el día anterior Thomas Duncan, un ciudadano de Liberia, había dado positivo en un test sobre ébola. «Pocos lugares en el mundo están tan bien equipados para enfrentarse a este desafío», añadió el gobernador del estado, Rick Perry.

Lakey y Perry hicieron estas declaraciones en la misma rueda de prensa en la que, poco después, Mark Lester, vicepresidente ejecutivo de Texas Health Resources, echó el primer jarro de agua fría sobre la gestión del caso: en su primera visita al hospital, el 25 de septiembre, Duncan informó de que había viajado recientemente desde Liberia, la ‘zona cero’ del ébola.

En declaraciones a CNN, Louise, la novia de Duncan y quien se encargó de llevarlo al hospital, aseguró que el paciente comunicó esta circunstancia en dos ocasiones. A pesar de ello, fue devuelto a casa con antibióticos. El domingo, entre vómitos, tuvo que ser trasladado de vuelta al hospital, donde poco después se confirmó la enfermedad.

Cambio de día

No es el único patinazo de las autoridades médicas tejanas. Por alguna razón, en un primer lugar aseguraron que Duncan acudió al hospital con los primeros síntomas el 26 de septiembre, cuando en realidad lo hizo la noche del día anterior.

Un niño «vigilado» sí fue al colegio

También ha habido grietas en el aislamiento de las personas que más contacto tuvieron con Duncan una vez que sufría los síntomas –cuando pudo contagiar la enfermedad-.

Entre ellos se encontraban cinco niños que estuvieron en el apartamento de Duncan. Cuando fueron identificados, se les pidió que no fueran al colegio por precaución. Ahora se ha conocido que, por alguna razón, uno de ellos sí acudió a su centro el miércoles por la mañana. Cuando fue identificado, se le llevó a la enfermería y se llamó a sus padres para que fueran a buscarlo. Como el resto de las personas que tuvieron contacto con Duncan, todavía no ha desarrollado síntomas.

No se limpió el apartamento

En el resto de personas con contacto directo con el enfermo también ha habido fallos. Por ejemplo, el apartamento donde estuvo alojado Duncan, en el que también estaban su novia,la hija de esta y sus dos sobrinos, no fue limpiado –para evitar contacto con las sábanas, ropas o toallas que utilizó el paciente- hasta el jueves por la noche. Primero, porque las autoridades no encontraban una empresa que diera un servicio adecuado. Después, por falta de permisos para transportar el material peligroso. «No sé qué hacer», protestaba Louise por teléfono a la CNN desde su apartamento, donde está aislada por orden de las autoridades desde el miércoles.

Incluso se ha criticado que quienes entregaron en persona esa orden de aislamiento a Louise y sus familiares no llevaban los trajes de protección adecuados.

Nueva versión del hospital

Pero aún hay más. Ayer se supo que el hospital de Dallas alteró el pasado viernes su informe sobre el episodio. Mientras que el día anterior había difundido una declaración en la que culpaba a un fallo en el sistema de registros sanitarios el hecho de que se le hubiera dado de alta la primera vez que fue al centro, ya que la información no habría llegado a los médicos. En la nueva versión, en cambio, reconoce que la información sí estaba disponible para los facultativos.

Diez personas con «alto riesgo»

Tras conocerse el caso de Duncan, las autoridades médicas de Texas hicieron un seguimiento de una lista de cien personas que habían tenido contacto directo o indirecto con este paciente. Ayer se supo que, de ellos, cincuenta serán monitoreadas dos veces por día para controlar si desarrollan síntomas. «La mayoría de ellos son contactos de bajo riesgo. Unos diez son de alto riesgo», explicó Lakey en rueda de prensa, sin dar una explicación de qué implica «alto riesgo».

El viernes se supo que habrá otro enfermo con ébola dentro de territorio estadounidense. Un cámara de NBC, Ashoka Mupko, ha contraído la enfermedad en Liberia y será repatriado a EE.UU., posiblemente este domingo. La cadena televisiva también informó que el resto del equipo que trabajaba con Mupko no ha desarrollado síntomas, pero que también serán repatriados y puestos en cuarentena.

En Washington, un paciente que dijo haber estado hace pocos días en Nigeria fue ingresado en el Hospital Universitario Howard por síntomas «que pueden ser asociados con el ébola», aunque no se ha podido confirmar si ha contraído la enfermedad.