ZMapp se ha probado ya en dos estadounidenses infectados, se produce en plantas similares al tabaco
ZMapp se ha probado ya en dos estadounidenses infectados, se produce en plantas similares al tabaco - efe

TKM, la última promesa contra el ébola

La gravedad del brote en África hace pensar que las autoridades sanitarias acelerarán los procesos de aprobación de los tratamientos

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No hay vacuna ni fármaco conocido que cure el ébola. Pero el calibre que ha tomado el brote en África ha llevado a acelerar el proceso de fabricación y aprobación de los tratamientos experimentales en los que trabajan algunas farmacéuticas. Ayer, la canadiense Tekmira se disparaba en bolsa, con subidas por encima del 35%, gracias al visto bueno de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, en sus siglas en inglés) a probar su nuevo fármaco contra el ébola -todavía no usado en humanos- en individuos infectados. Según la compañía, la FDA había confirmado «verbalmente» esta autorización.

«Estamos muy satisfechos de que la FDA haya valorado la relación riesgo-recompensa que TKM-Ebola [el nombre del fármaco] representa para los pacientes infectados», dijo Mark Murray, presidente de la compañía, en un comunicado. Para Murray, el brote en África deja clara «la necesidad crítica de agentes terapias efectivas en el tratamiento del ébola».

Un portavoz de la FDA aseguró a ABC que la agencia estatal no podía «confirmar ni desmentir» esta autorización verbal, ya que toda información relativa a fármacos experimentales es «confidencial». Sin embargo, sí reconoció que las decisiones que la FDA toma sobre productos médicos tiene que ver con una evaluación de los riesgos y beneficios de su uso en relación con el contexto: «Una propuesta futura para su uso en una población diferente, por ejemplo, en pacientes enfermos, podría tener un equilibrio aceptable entre riesgos y beneficios».

El fármaco de Tekmira utiliza una técnica de intervención a nivel celular en el virus. Se trata de pequeñas moléculas sintéticas de ARN que ‘silencian’ o eliminan la producción por parte del ARN del virus de las proteínas que causan la enfermedades. Un estudio con primates, publicado en 2010 en The Lancet, ofreció una efectividad del 100% con una dosis letal de ébola.

No será el único fármaco

Con toda seguridad, TKM-Ebola no será el único fármaco disponible para la enfermedad. Los dos trabajadores sanitarios estadounidenses infectados con ébola han sido tratados con ZMapp, otro fármaco experimental de la estadounidense Mapp Biopharmaceutical. Kent Brantly y Nancy Writebol fueron tratados con ZMapp -un novedoso cóctel de anticuerpos- en Liberia, antes de ser trasladados al hospital de la Emory University, donde por el momento han respondido bien al tratamiento.

Larry Zeitlin, presidente de Mapp, aseguró a «The New York Times» que la compañía «está tratando con la FDA la forma más adecuada para que el medicamento esté disponible tan rápido y seguro como sea posible».

Otras farmacéuticas, como Sarepta y BioCryst (ambas estadounidenses), Fujifilm Holdings (japonesa) o Dyferos (canadiense que ha colaborado en la elaboración de Mapp) también preparan fármacos experimentales, y la gravedad del brote hace pensar que las autoridades sanitarias acelerarán los procesos de aprobación de los tratamientos, como ya ha ocurrido con el de Tekmira. Ya en marzo, la FDA había dado al desarrollo del tratamiento de la farmacéutica canadiense la calificación de «vía rápida», lo que permitió acelerar la investigación.

Aunque estos fármacos están todavía lejos de ser fabricados a una escala importante, las autoridades ya empiezan a cuestionarse cómo deben administrarse a la población afectada, quiénes serían las personas con prioridad a la hora de ser tratadas con ellos.Igual que la OMS, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha decidido crear un grupo de trabajo que decidirá cómo gestionar el uso de tratamientos experimentales. Estará dirigido por Nicole Lurie, experta en respuesta sanitaria del Departamento de Salud.