El desafío del Continente Viejo
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El desafío del Continente Viejo

En Francia un 4% del PIB se dedica a política familiar y en Polonia existen ayudas para madres solteras y familias numerosas

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Francia

Francia consagra desde el 2009 el 4% de su Producto Interior Bruto (PIB) a política familiar, por considerar que familia y demografía son la matriz social, cultural, económica y política del Estado y de la nación.

La crisis internacional que se aceleró el verano de 2008 confirmó a todos los grandes actores (gobiernos, partidos y sindicatos, de muy distinta sensibilidad) en la necesidad de reforzar el puesto presupuestario central de las ayudas a las familias.

En 2001, la política familiar ascendía al 3,8 % del PIB. Y aumentó al 4% entre 2009 y 2010. Con el nacimiento de cada hijo, los padres reciben ayudas directas durante varios años. Ayudas que aumentan a partir de los dos hijos. En la empresa, pública y privada, los padres pueden recibir ayudas de diversa naturaleza: horarios más flexibles, vacaciones particulares, bajas temporales. Las familias, en general, y las familias con más de dos hijos, en particular, se benefician de prestaciones particulares, tienen una fiscalidad más favorable, gozan de tarifas preferenciales.

En las guarderías, escuelas, colegios y en la empresa pública o privada, las familias tienen un trato particular y preferencial, en función del número de hijos y de los ingresos de los padres. El índice de fecundidad -el número de hijos por mujer- es en Francia ligeramente superior al de la media europea. En 1990, ese índice era de 1.8 y creció a 1.99 el 2013.

Por J. P. Quiñonero, corresponsal en París

Polonia

Polonia es uno de los países cuyo sistema de apoyo a la familia está menos extendido si se compara con sus vecinos nórdicos, Alemania o Francia. 20 semanas de baja maternal para las trabajadoras, con el 100% de la base salarial, pagado por la seguridad social.

Todas las embarazadas tienen acceso a la asistencia sanitaria pública, sin discriminación ni limitaciones. Las ayudas a la maternidad se centran en las madres solteras, familias numerosas o para la «vuelta al cole», no como en los países donde las madres reciben esos fondos de forma sistemática solo por tener hijos, algo que en Polonia es poco más que simbólico. A pesar de que el Gobierno ha ido mejorando estas dotaciones, la natalidad decrece en este país a medida que aumenta su crecimiento económico.

Otro ejemplo de que el nacimiento de niños en las sociedades europeas no depende siempre de las ayudas sociales es Irlanda, que sigue siendo el país campeón en este campo. En Irlanda solo hay 26 semanas de baja maternal con el 80% del sueldo y una ayuda a las madres de unos 130 euros al mes por cada niño.

Por E. Serbeto, corresponsal en Bruselas