La JMJ, un boom turístico caído del cielo
Los impermeables plásticos, una de las prendas más vendidas en la JMJ de Río de Janeiro - efe

La JMJ, un boom turístico caído del cielo

Comercio y hostelería hacen su agosto en pleno invierno con la JMJ. Camisetas y chubasqueros del Papa, lo más vendido

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Los comerciantes de Río de Janeiro están aprovechando para ganar durante la Jornada Mundial de Juventud lo que normalmente no ganan a fines de julio, mes de invierno, que es la temporada baja de la ciudad. El paso de unos 2,5 millones de peregrinos por la ciudad, entre brasileños y extranjeros, debe dejarle por lo menos unos 200 millones de dólares al país y generar 20.000 empleos temporales.

Las camisetas con la imagen del Papa Francisco son el artículo más vendido en el centro comercial Saara, la principal calle de comercio popular de Río de Janeiro y cuestan alrededor de siete euros. El ambulante João Germano vende las famosas sandalias «Havaianas» con la foto del Cristo Redentor y cada vez que caen las primeras gotas de agua, saltan por todos los lados los vendedores de paraguas e impermeables plásticos que duplican sus precios.

El comercio de artículos religiosos incluye llaveros, sombreros, broches, crucifijos, rosarios, escapularios, ropa, libros y CDs. Los más vendidos en la web de la JMJ son las camisetas con la estampa «Keep Calm» y las «Bienvenido Francisco». Los organizadores no dan datos, pero, según Agencia Estado, es posible estimar en unos 10 millones de dólares la facturación de la JMJ en la venta de estos artículos. A pesar de que la alcaldía ha declarado festivo prácticamente toda la semana, el comercio y todos los negocios de turismo funcionan a tope

Las tiendas triplican ventas

Los pequeños comerciantes están vendiendo tres veces más que durante la Copa Confederaciones en junio. El gasto promedio por peregrino no es alto, alrededor de unos 25 dólares, pero el volumen de personas sí lo es. Los restaurantes también están aprovechando. Los jóvenes recibieron una especie de tarjeta de débito recargable y una lista con los establecimientos que venden el «menú del peregrino» por unos cinco euros, muy por debajo de los precios normales de Río de Janeiro.

El gerente del restaurante Pigalle, que queda en uno de los mejores puntos de la ciudad, frente a la playa de Copacabana, reconoce que el montante es bajo, pero que el volumen compensa. «Es barato, pero no perdemos de paso estamos ayudando a los jóvenes», comenta el gerente. El jueves, el Pigalle vendió 650 menús del peregrino, unos 250 más que los que vende normalmente, por más del doble del precio. El menú incluye un plato principal, un postre y zumo. «Comemos bien y hay muchos restaurantes en la ciudad en donde podemos utilizar la tarjeta del peregrino», comenta María Rosa Vaikuamoho, una joven de Nueva Caledonia, en Oceanía.

Según el coordinador del Departamento de Alimentación de la JMJ Río 2013, Nelson Mamede, la expectativa es que los bares y restaurantes facturen en cinco días lo que normalmente ganan en meses.

Pero no todos están contentos con el menú. Los jóvenes españoles no logran acostumbrarse a la gastronomía carioca que se centra en el arroz, las alubias y la carne. «A veces comemos muchas cosas exóticas, como zumo de guaraná, frutas amazónicas y otras cosas que no conocemos», cuenta el madrileño Miguel Ángel Sánchez.

Los hoteles también están ganando más durante la JMJ. La hotelería de Río, que ya es bastante cara, aumentó sus precios en un 17% esta semana. El precio de un hotel tres estrellas está en unos 265 dólares diarios.