El Papa Francisco llena de euforia a los jóvenes en Copacabana
El papa Francisco besa a un bebé mientras se moviliza en el papamóvil en una calle de Río de Janeiro - efe

El Papa Francisco llena de euforia a los jóvenes en Copacabana

«Me alegra mucho ver al representante de Dios en la Tierra. Mi familia y yo tenemos mucha necesidad de Dios», exclama un peregrino

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Emoción y euforia total en las arenas de Copacabana donde un millón de fieles recibieron el jueves por la noche al Papa Francisco en una Fiesta de Acogida. Jóvenes lloraban al verlo de cerca y algunos llegaron a desmayarse. «Esta es la juventud del Papa», le gritaban los jóvenes, incluso brasileños. El coro de la playa más famosa de Brasil cantaba en español, el mismo idioma en que el Papa conversó con los peregrinos.

El Papa Francisco recorrió en el «papamóvil» los 4 kilómetros de la costa de Copacabana, siempre sonriente y simpático. Los jóvenes de 180 países le saludaban con coros, gritos de «Francisco», globos, banderas y muchos aplausos. Al llegar al escenario donde fue agasajado por artistas brasileños, Francisco dio las gracias a los jóvenes por soportar las malas condiciones climáticas de los últimos días. «Ustedes son verdaderos misioneros. Veo en ustedes la belleza del rostro joven de Cristo y mi corazón se llena de alegría», dijo en medio de una ovación.

El peruano Luis Tejada, de 22 años, entró en una emoción incontrolable cuando el Papa pasó a su lado, a casi un metro. Se llevaba las manos a la cabeza y lloraba muchísimo. «Me alegra mucho ver al representante de Dios en la Tierra y yo y mi familia tenemos mucha necesidad de Dios», decía sollozando sin parar. Tejada ahorró el trabajo de un año y medio para llegar a Brasil a ver al Papa y consiguió su sueño. El joven que pasa por una situación financiera difícil mantiene a la familia desde que su padre dejó de trabajar por un problema de salud. «Nuestra fe ha sido muy puesta a prueba. Por eso hice de todo para venir acá», cuenta.

La madrileña Julia Hernández Mora, de 18 años estaba muy lejos de Francisco, pero no dejaba de estar muy feliz. «Yo sólo quiero escucharlo», decía ella que llegó a Río con el grupo de la parroquia Sante Marie des Batignolles, de París. Julia hizo amistad con ese grupo cuando fue voluntaria de la JMJ Madrid y ella los recibió en su parroquia, El Espíritu Santo y Nuestra Señora de la Araucana. «Este Papa nos está enseñando que tenemos que ser alegres», dice.

El Papa agradeció a los jóvenes por soportar las malas condiciones climáticasEl padre Juan Enrique Miralbell, de 63 años, 36 de ellos como cura, estaba en la playa a cargo de un grupo de 100 muchachos de la Parroquia San Josemaría Escrivá, de Madrid, y cree que las palabras de Francisco están siendo muy acertadas. Para él, uno de los mejores momentos de los mensajes del Papa, fue cuando dijo que le gustaría llamar a la puerta de todos los brasileños y que a Brasil sólo se puede entrar por la puerta de su inmenso corazón. «Nos hemos encontrado con una gente impresionante que nos ha dado mucho cariño».

El salamanqués Miguel Ángel Sánchez, de 27 años, trabaja como profesor de educación física en Madrid, donde ya participó de la JMJ, como también en las ediciones de Sidney, Toronto y Colonia. «Me parece que este es el mejor Papa para el momento que vivimos en el mundo y en España», dice Sánchez, que es responsable de cuidar a 17 niños del grupo Ecyd Faro Encinar.

«Es increíble ver a toda esta gente que viene a ver al Papa. Francisco es genial, es como muy cercano, transmite las cosas como un latino», dice el madrileño Manuel Biernacki, de 34 años, que es profesor de microeconomía.

El auditor madrileño José Ignacio Rubio Morales Arce, de 24 años, vive su cuarta JMJ, pero en la de Río es donde se siente más maduro como católico. «Estoy afirmando mi fe», dice el joven para quien lo que lo ha marcado de esta jornada es el acogimiento sudamericano. «Es brutal», dice.