Francisco presenta a Juan XXIII como «modelo de santidad» en el 50 aniversario de su fallecimiento
Francisco considera a Juan XXII un «modelo de santidad»

Francisco presenta a Juan XXIII como «modelo de santidad» en el 50 aniversario de su fallecimiento

El Papa afirmó que «hay tres tipos de cristianos en la Iglesia: los pecadores, los corruptos y los santos»

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El Papa Francisco recordó a Juan XXIII como «modelo de santidad» a primera hora del día del 50 aniversario de su fallecimiento. En su homilía de la misa de las siete de la mañana en la Casa Santa Marta, el Papa afirmó que «hay tres tipos de cristianos en la Iglesia: los pecadores, los corruptos y los santos».

Entre los santos cito a Juan XXIII, beatificado por Juan Pablo II en el 2000, mientras que respecto a los pecadores «no es necesario hablar demasiado, porque lo somos todos». El corrupto, en cambio, es un pecador que niega su pecado, no quiere pedir perdón y por eso comete pecados cada vez mayores, como los empleados que asesinan al hijo del dueño de la viña, o como Judas, que pasa de ladrón a traidor por dinero. En ese cuadro, el Santo Padre concluyó: «¡Cuánto daño hacen los corruptos en las comunidades cristianas! ¡Pecadores, sí; corruptos, no!».

A las cinco de la tarde llegarán a la basílica de San Pedro tres mil peregrinos de la provincia de Bérgamo, donde nació Ángelo Roncalli, para conmemorar el 50 aniversario de su fallecimiento.

Al término de la misa, el Papa Francisco acudirá a la basílica para dirigirles unas palabras y rezar ante el altar donde reposa el cuerpo embalsamado y visible del beato Juan XXIII en uno de los cuatro grandes pilares que sostienen la cúpula de San Pedro.

Un hombre de vida sencilla

Ángelo Roncalli nació en el pueblecito de Sotto il Monte, provincia de Bérgamo, el 5 de noviembre de 1881. Era el cuarto de los trece hijos de un matrimonio de campesinos, y siempre mantuvo una simpatía por la vida sencilla.

Fue ordenado sacerdote en 1904 y durante la Primera Guerra Mundial sirvió como soldado de Sanidad y como capellán. Los horrores de aquella guerra confirmaron una decisión de luchar por la paz y el buen entendimiento entre las personas y las religiones que marcó el resto de su vida.

Durante la Segunda Guerra Mundial era vicario apostólico (nuncio) en Turquía, y ayudó a salvar numerosos judíos. La Fundación Raúl Wallenberg, propuso a Yad Vashem su candidatura a «Justo entre las Naciones» en el 2001, pero todavía no hay respuesta.

Después de su etapa como nuncio en París fue nombrado patriarca de Venecia y, en 1958, fue elegido Papa como sucesor de Pio XII cuando contaba ya 76 años.

Papel decisivo durante la Guerra Fría

Aunque su simpatía y bondad eran contagiosas, era un Papa anciano, y mucha gente pensaba que no dejaría huella en la Iglesia. En cambio, sorprendió al mundo el 25 de enero de 1959 convocando un concilio ecuménico que consiguió inaugurar tres años y medio más tarde, el 11 de octubre de 1962.

Además de poner en marcha la gran asamblea de obispos que rejuveneció y revitalizo la Iglesia católica, Juan XXIII alzó la voz e intervino con decisión en plena Guerra Fría -sobre todo durante la crisis de los misiles de Cuba en octubre de 1962-, para evitar al mundo un desastre nuclear sin precedentes.

Falleció en el apartamento papal cuya ventana se alza sobre la plaza de San Pedro el 3 de junio de 1963 a las 7.45 de la tarde. El Papa Juan Pablo II le proclamó beato en esa misma plaza el 3 de septiembre del 2000, el Año del Gran Jubileo del nacimiento de Jesús.