Yoga para cuidarnos
Yoga para cuidarnos
YOGA

Ejercicio que calma la mente

Ansiedad y estrés, desasosiego, insatisfacción y desórdenes psicosomáticos han provocado un renacer del yoga, que alivia mente y cuerpo. Incluso las empresas lo incorporan para lograr un buen ambiente laboral

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En estos últimos años la popularidad del yoga ha experimentado un crecimiento exponencial. Según el estudio de omm.tv sobre «El Yoga en España», el 52% de los españoles que nunca había practicado yoga declara ahora que les gustaría hacerlo y el 12% lo practica de forma habitual. Para Ramiro Calle, el instructor y escritor orientalista más importante de este país, el auge ha venido por la necesidad de los occidentales de encontrar un método que le ayude a superar su ansiedad, su desasosiego, su insatisfacción, sus desórdenes psicosomáticos.

El estudio citado desvela que nuestros motivos son reducir el estrés (56,22%), mejorar la salud (48,85%) y mitigar el dolor de espalda (38,71%). Además refleja que hoy se practica más yoga (12,03%) que deportes de aventura como el esquí (9,92%), por ejemplo.

«Será porque se han dado cuenta de que la mente es aun más delicada que el cuerpo y hay que atenderla, cuidarla, ejercitarla y sanearla. La práctica de la meditación, por ejemplo, crece como la espuma», asegura este gurú. «Se ha introducido en algunos colegios, hospitales y se está llevando incluso a las cárceles», apunta.

En «Shadak» el centro que dirige hace 44 años, la proporción de hombres aumenta vertiginosamente, principalmente procedentes del mundo financiero. «La práctica habitual de yoga ayuda tanto a nivel personal, como laboral y muchas multinacionales, conscientes de sus beneficios, están incorporando programas de yoga en sus empresas». Se considera una herramienta para generar un ambiente de trabajo positivo y permitir que el empleado tenga mecanismos para aprender a relajarse. «Estas actitudes y técnicas ayudan a aumentar el sentido de cooperación, incurrir menos en inútiles rivalidades y rumorologías, evitar la irritabilidad y aprender a no dejarse vencer por el estrés», asegura. «Tiene un componente de moda, pero si el yoga sobrevive desde hace siete mil años es porque es una magnífica herramienta para la salud total, entendida como física, energética, mental, emocional y espiritual. Por eso es una pena que los desaprensivos lo reduzcan a una gimnasia exótica o incluso adelgazante».

«Yogomanía»

Según Ramiro Calle, esta «yogomanía», como él la llama, ha dado lugar a muchos yogas distorsionados y adulterados. Ante la confusión, el maestro aclara que el yoga tradicional es el Hatha, que trabaja sobre el cuerpo, pero que asimismo pretende el control sobre la mente a través del cuerpo. Pero existen modalidades como el Iyengar (un Hatha de acuerdo al sistema de mayor intensidad en la practica que promovió el maestro Iyengar), el Ashtangta (yoga dinámico, donde las asanas se hacen enérgicamente, y no se mantienen estáticamente) o el Kundalini (combina las posturas estáticas del Hatha con una gran cantidad de ejercicios en movimiento para despertar el kundalini, la energía invisible que se encuentra en la base de la columna vertebral). «El yoga no es solo trabajo sobre el cuerpo, sino sobre la mente, las emociones y las energías. Y algunos lo olvidan y dejan de lado alguno de esos componentes», denuncia Calle.

Las «otras» versiones

Es el caso de Strala, creado por la yogui y ex bailarina Tara Stiles, que desliga el elemento espiritual, buscando exclusivamente los beneficios físicos y mentales; o el Bikram, la modalidad creada por el yogui Bikram Choudhury para curarse de una grave lesión, que se basa en 26 asanas que se practican durante 90 minutos en una sala a 40 grados de temperatura. Sus defensores alegan que trabajar con calor relaja los músculos, ayuda a evitar lesiones, aumenta la flexibilidad y elimina.

Pero Calle, considera que en estas prácticas hay mas desventajas que beneficios. «¿Se le ocurriría hacer footing a las tres de la tarde en Sevilla un mes de agosto? Riesgo de lesiones cardíacas, deshidratación… ¡Por algo en la India se aconseja el yoga al amanecer o al atardecer! Y se olvidan de la relajación profunda. Pero, si a algunos les vale, pues vale».

En los últimos años estamos siendo testigos de la aparición de «yogas versionados», que llevan esta disciplina a un terreno más lúdico para acercarlo a mucha más gente. «Lo diferente simplemente es el abordaje», defienden quienes lo imparten. En esta categoría están el Aero-yoga (suspendido en el aire), SUPyoga (ejercicios de yoga sobre una tabla de Paddle Surf, añadiéndole el componente inestable), Body Rolling (Yamuna Zake ideó esta técnica tras una lesión en el abductor y se basa en estirar los músculos con una pelota para crear espacio dentro del cuerpo, y recordarles cual es su función de sujeción), Acro-yoga (se practica en pareja, y es una fusión entre yoga, masaje tailandés y acrobacias), Power Yoga (Ashtanga a mayor intensidad y dinamismo, con posturas casi acrobáticas) o Viva Body Sculpt (yoga con pesas, abdominales, pliométricos, cardio, equilibrio y estiramientos).

Incluso existe una corriente llamada «InspiraLife Yoga Party», que el pasado lunes 18 celebró el Blue Monday (el día más triste del año) en el hotel NH Eurobuilding con una macrosesión de 150 personas haciendo Vinsaya Krama -un yoga en el que las posturas más importantes se practican con diversos vinyasas (variaciones)-, que poco a poco fueron aumentando su intensidad, hasta terminar saltando y bailando, al ritmo de la música de Mika de Brito, un yogi-dj francés que se ha convertido en un habitual de este tipo de eventos.

Superación del ego

Para Ramiro Calle, muchos de estos son puras invenciones para rendir culto al cuerpo y a un contorsionismo llamativo y un descarado postureo, que se aleja del verdadero espíritu del yoga. «El yoga es desapego y no culto al cuerpo; es superación del ego y no narcisismo; es una técnica para calmar y esclarecer la mente, y no competición; y el yoga es libre, nada de regulaciones absurdas, federaciones, corsés y esquemas», insiste.

«No es gimnasia, ni deporte, ni religión, ni culto, ni doctrina, ni dogma. Cada uno debe hacer lo que le guste y le sirva, simplemente debe saber que sin el componente de concentración y control de la respiración, estamos hablando de una mera clase de stretching. El error es creer que el yoga son solo asanas que se pueden hacer sobre el capó de un coche, en un trapecio, en un jacuzzi o sobre hielo. Si se trata de posturas, el mejor yogui que conozco es mi gato, sin duda». ¿Cree que estos «pseudoyogas» son una aberración? «La aberración es aprovecharse del tirón del yoga para denominar así un método de estiramientos, un baile… Como dice un gran maestro de Guayaqui, editor de una revista de yoga, «hay salsa y hay yoga, pero no hay salsa-yoga». Námaste.

Más allá de las «vertientes», en 2015 la ONU reconoció los beneficios holísticos del Hatha Yoga, declarando el 21 de junio como el Día Internacional del Yoga. Y es que son muchos los estudios científicos que confirman que su práctica mejora la función inmune, el rendimiento y satisfacción sexual, la calidad del sueño, la salud cardiovascular, las migrañas y la ansiedad a la hora de comer. El doctor Ángel Durántez, especialista en medicina de la Educación Física y el Deporte en Neolife, señala estudio publicado en «The Journal of the American College of Cardiology», en 2013, que registró como en meses de yoga, la media de pulsaciones en reposo de los participantes disminuyó de 67 a 61 latidos por minuto, además de referir menor ansiedad y depresión.

Beneficios en niños

Otro estudio de 2014 en «The Journal of Alternative and Complementary Medicine» investigó los efectos del Hatha en la presión arterial en niños hipertensos. Durante 3 meses un grupo realizó yoga y el otro clases de música. Los que practicaban yoga redujeron su presión arterial de reposo. En cuanto al metabolismo de las grasas y la pérdida de peso, el estudio «Adinopectin, leptin and yoga practice. Physiology and behavior» demostró que los practicantes expertos en yoga tienen un 36% más alto los niveles de leptina (hormona que juega un papel clave en regular la ingesta y el gasto energético) que los novatos.

Uno más del «Journal of Alternative and Complementary Medicine» revela la habilidad de los monjes tibetanos de generar un alto calor corporal a través de Yoga Tumo, estimulando el metabolismo de la grasa parda, capaz de quemar energía en lugar de almacenarla. El impacto del yoga en la salud mental lo confirma un meta análisis de más de cien estudios, que sugiere que el yoga puede tener el mismo efecto que los antidepresivos y la psicoterapia (por la acción sobre los neurotransmisores y la secreción de serotonina) y otros muestran cómo puede reducir la ansiedad y la agresividad. Omm