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La corrupción «cañí» de Sorogoyen reina en un día lleno de premios y musas en San Sebastián

Danny DeVito recogió el Donostia y Esther García, el Nacional de Cinematografía; pero fueron Lily-Rose Depp y Laetitia Casta quienes más brillaron

Rodrigo Sorogoyen convence en la Sección Oficial con su crudo retrato de la peor cara de la política española

Rodrigo Sorogoyen y el actor Antonio de la Torre durante la presentación hoy de "El reino", que compite en la sección oficial de la 66 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián
Rodrigo Sorogoyen y el actor Antonio de la Torre durante la presentación hoy de "El reino", que compite en la sección oficial de la 66 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián - EFE
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San Sebastián se reconocía ayer en el cliché de los turistas que vienen a España en busca de sol y playa. El calor caía pesado en la arena de la Concha mientras las terrazas cercanas al Kursaal, epicentro del festival, se llenaba de viajeros de todos los rincones. Y por allí se coló el director Rodrigo Sorogoyen para mostrar la parte de España que las guías de turismo no cuentan.

«El reino», el crudo retrato de la corrupción en las altas esferas de la política -y de la sociedad- con el que se presentó en la Sección Oficial, es un disparo certero sobre los desmanes de una época reciente. «Corríamos el riesgo de que la gente estuviera harta de ver la corrupción en el telediario y no quisiera ir al cine a ver más sobre el tema, pero nos parecía divertido meter referencias reconocibles por el espectador», cuenta el cineasta madrileño, que define su cinta como «una aproximación a la naturaleza humana y a lo fácil que es corromperse».

Un viaje a las entrañas de la política que no se centra en colores ni apellidos, aunque sí en mariscadas y fiestas en yate. Todo para mantener a la película lejos del barro de las trincheras ideológicas: «Decidimos no poner siglas porque nuestra intención era no hablar de un partido sino de la gente que los puebla», desgrana el director, que se centra en la ambición comercial de una cinta que, presume, es el primer thriller sobre la política en España. «Tenía que tener un toque “cañí” y lo hemos querido jugar. Hacer un thriller político ilocalizable o neutro no nos interesaba porque ya los hay», aventura el cineasta, que piensa que si ha tardado tanto en llegar una historia de este calibre es «porque en nuestro país hay mucha autocensura». «Hay miedo, no hay un debate sano de democracia y política», sentencia.

Presencia oficial

La jornada se convirtió en una reivindicación del cine español. Además de la proyección de «El reino» en Sección Oficial, que fue aplaudida, el ministro de Cultura, José Guirao, entregaba el premio Nacional de Cinematografía a Esther García, productora en las películas de Pedro Almodóvar. Un acto cargado de simbolismo en medio de la ola feminista que ha calado en la industria. «Rompió moldes y cambió las reglas», felicitó el ministro a la premiada, de la que recogió el guante tras su discurso en pro de la paridad. «Son las sociedades las que maduran por sí mismas», declaraba después Guirao ante la prensa, donde dejó claro que, en su opinión, las administraciones lo que pueden hacer es «apoyar y favorecer o entorpecer». Así, aseguró que el Gobierno central lo que hace son «gestos y mostrar actitudes» para contribuir a «abrir una brecha» para que la presencia de la mujer en puestos clave del cine se normalice, y puso el ejemplo de la convocatoria de ayudas al cine, donde se va a puntuar más la presencia de mujeres en producción y dirección.

Tras la entrega del premio Nacional de Cinematografía y asistir a la inauguración de la Escuela de Cine Elías Querejeta, en la que defendió que España es un país con enorme capacidad de generar proyectos culturales pero con dificultades para generar una industria que lo haga rentable, el ministro, junto con la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, fueron a la proyección de las 19.00 horas de «El reino». Habrá que esperar al mediodía de hoy domingo para preguntar a ambos qué les pareció la representación que hace Sorogoyen del mundo de la política. Será tras la firma de la Carta por la Paridad y la Igualdad en el Cine que rubricarán de la mano del director del Festival de San Sebastián, José Luis Rebordinos.

Las musas de San Sebastián

Hasta aquí la presencia nacional en el que será uno de los días que más español se escuche en el Kursaal. Porque ayer también fue el día de Danny DeVito, que recibió el premio Donostia como homenaje a toda su carrera, El actor, director y productor, que vio a la gente disfrutar del día de sol, tiró de tópicos para celebrar su primera vez en el Festival: «He conseguido ver un trocito de la playa y anoche cené en un restaurante impresionante, porque quiero que sepáis que estoy aquí solo por la comida», dijo Danny DeVito ante un reducido grupo de prensa en una de las suites del hotel María Cristina.

Pero, entre tanto reino y tanto premio, las que llevaron la corona durante la jornada fueron Lily-Rose Melody Depp, hija de Johnny Depp y musa de Karl Lagerfeld, y Laetitia Casta, musa de todos los demás. Juntas presentaron «Un hombre fiel», de Louis Garrel, una película que casi con seguridad se irá de vacío cuando se anuncie el palmarés del Zinemaldia pero que ha llenado de glamour su primer fin de semana.

Su paseo por San Sebastián deja un puñado de anécdotas y un millón de fotografías. Como el nuevo récord que ayer dejó Lily-Rose Melody Depp al bajarse del coche. En apenas seis segundos logró subir las escaleras de su hotel y dejar con un palmo a los cientos de seguidores que cada día hacen cola para ver a las estrellas. Más elegante estuvo Laetitia Casta, que a sus cuarenta años sigue interpretando papeles de «femme fatale» que incluso le sustan a ella misma. «No quería hacer este personaje porque me daba miedo su frialdad y su dureza», reconocía a ABC, y también apostilló: «Estamos en una sociedad en la que vivimos en una performance constante, tenemos que hacer un papel en el trabajo y en la vida», aseguró.

Su personaje, por cierto, puede ser uno de los últimos creados por Jean-Claude Carrière, que firma el guion de este «Un hombre fiel» a cuatro manos con Louis Garrel. «Sus personajes tienen la sinfonía de los creados por Molière», presumió la actriz alabando el trabajo del que fuera estrecho colaborador de Luis Buñuel.

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