Rajoy, la política tranquila

El líder del PP ha desactivado el mensaje del «miedo a la derecha» emitido machaconamente por el PSOE y ha visto ratificada en las urnas, de forma arrolladora, su defensa del Estado del bienestar

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ABC publica hoy y mañana la primera entrevista concedida por Mariano Rajoy tras la arrolladora victoria del Partido Popular en las elecciones autonómicas y municipales del 22-M. El líder del PP refleja ahora la misma tranquilidad que mostró durante la campaña electoral y, sin dudarlo, afirma que «no estoy en política para entretener ni para dar espectáculo». Es evidente que está dispuesto a no apearse de esta forma de ser y de hacer política, porque los resultados han sido espectaculares para su PP y porque está convencido de que «España no necesita ruido». No entrar al trapo de las provocaciones del PSOE ha sido una buena decisión de Rajoy, que ha desactivado el «miedo a la derecha»; a una derecha que, además, se ratifica en la defensa del Estado del bienestar, basado, según Rajoy, en «la educación, la sanidad y el sistema público de pensiones».

Obviamente, Rajoy se muestra satisfecho con los resultados del 22-M, pero, recordando los precedentes de 1999 y 2007, desconfía de una extrapolación automática a las elecciones generales de 2012, siempre que no haya anticipo electoral. Esta es la opción que Rajoy sigue considerando la más necesaria, «por la falta de credibilidad del Gobierno, incapaz de transmitir confianza dentro y fuera de España». Sin embargo, el objetivo inmediato del PP es constituir gobiernos autonómicos y municipales con mayorías estables, allí donde necesite pactos. Sin el acceso al poder, los resultados electorales, por buenos que sean, no culminan su capacidad de transformación. Por eso, Rajoy reitera que el PP «puede hablar con todos, menos con Bildu». A esta coalición independentista el líder del PP le dedica una fórmula especial: pacto tripartito con socialistas vascos y PNV para evitar que Bildu se haga con los gobiernos de Guipúzcoa y San Sebastián, y vigilancia de sus pasos por si fuera posible someterlos nuevamente a la Ley de Partidos Políticos. Este planteamiento de la situación vasca implica mantener el acuerdo que sostiene a Patxi López en Ajuria Enea, una decisión complicada, por la actitud del PSE ante Bildu, pero conveniente para frenar el avance de Bildu y del nacionalismo en su conjunto.

Rajoy no se ha alterado por el 22-M. Otros, como los socialistas, no se han enterado. Los populares definen de esta manera una política de continuidad en la oposición al Gobierno central, eso sí, sustancialmente reforzada por el control general del poder autonómico y municipal, auténtica oportunidad para demostrar que realmente predican con el ejemplo de la austeridad y la eficiencia de los recursos públicos.