El último tropiezo del «mesías»

Eso de destacar la sílaba «el» debe ser algo machistorrón, bastante más para ese submundo que cuando confesó que le gustaría «azotar hasta que sangre» a una periodista, porque entonces no le dijeron ni pío

Álvaro Martínez
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Cuando no está de Dios, no está de Dios y a perro flaco, todo son pulgas... Al congreso de tormentas que tiene convocado Podemos desde lo del chalé de Galapagar, momento en que comenzó su mudanza al crepúsculo, hay que sumar ahora la pifia del cartel del regreso del líder (el 23 de marzo) tras su trimestre de retiro paternal. Lo que pretendía ser un anunció sobre la «gloriosa» vuelta de Iglesias al liderazgo populista (o lo que quede de él), se le volvió tan en contra que terminó por retirar el grotesco aviso después de que fuera vapuleado por constituir, en ese submundo de las políticas de género, un macromachismo de manual. Eso de destacar la sílaba «el» debe

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