Los trabajos de Rajoy

M. MARTÍN FERRAND
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CUESTA trabajo contener la risa si, con los ojos cerrados, se consigue imaginar a Mariano Rajoy como más le conviene al líder del PP en estos momentos de tribulación. Le estoy viendo de la misma manera que Francisco de Zurbarán retrató a Hércules en el difícil trance de acabar con la hidra de Lerma. ¡Magnífico, Rajoy! Barbudo, musculoso y decidido, blandiendo una clava mortífera como un maestro del béisbol manejaría el bate y sin más vestiduras que un prudente taparrabos. Frente a él, tremenda, la hidra que, a juzgar por el tercio que ya conocemos del sumario del «caso Gürtel», tiene muchas más cabezas, y cabecitas, que las siete de la mitológica. Por cierto, ¿quién será el oscuro auxiliar que se coloca a las espaldas de Hércules-Rajoy y le ilumina con la tenue llama de una tea? Dado que parece varón y recio hay que descartar a las integrantes del gineceo rajoyano y, por más razones que esa, a Ana Mato. Tampoco parece tratarse de Esteban González Pons, que tiene más luces que el modelo de Zurbarán. Quizá sea Pedro Arriola, lo peor de la herencia aznarí que recibió Rajoy y que, gran predicador del quietismo laico, es el inductor de la torpe estrategia popular, la que consigue que sea el partido de la gaviota el que se debilite por cuenta de los errores y la contumacia de José Luis Rodríguez Zapatero.

Tal y como se le presentaba a Witiza su reinado, incierto se dibuja el futuro de Rajoy y, lo que es peor y de mayor trascendencia, el porvenir del PP y de la Nación. Lo que empezó siendo unos trajes de tapadillo y gañote se ha convertido en un gigantesco escándalo que, en la estela de la Filesa socialista, apunta hacia una financiación irregular de su partido y señala unos cuantos nombres notables en diferentes niveles de responsabilidad y variados escenarios territoriales. Es una hidra feroz. O Rajoy, titánico y diligente -¿dos imposibles metafísicos?-, acaba pronto con ella o, al revés, será ella la que se lleve por delante la opción política más válida para los más de diez millones de españoles que vienen votándola y los muchos otros que, desengañados del progresismo sin causa en que ha degenerado el PSOE, buscan perspectivas más solventes para el futuro Gobierno de España.

(Sin salir del Museo del Prado hay otro Hércules de Zurbarán en el que el héroe lucha con el león de Nemea, pero esa imagen no le conviene a Rajoy. Hércules está con el culo al aire).