Editorial

Sánchez niega la evidencia

Lo más grave es que las propuestas del Ejecutivo y sus aliados, consistentes en elevar los impuestos y el endeudamiento público

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Lejos de reconocer la desaceleración que ha empezado a sufrir la economía española, el Gobierno de Pedro Sánchez se limita a sacar pecho del aumento que todavía registra el PIB, sin reparar, por tanto, en los riesgos que se ciernen sobre la recuperación en caso de no adoptar los ajustes y reformas pertinentes para superar la crisis de forma definitiva. El Banco de España rebajó ayer su previsión de crecimiento al 2,6 por ciento este año y al 2,2 el siguiente, con lo que el país se aleja cada vez más del fuerte avance cosechado desde 2015, con tasas superiores al 3 por ciento. El menor empuje de las exportaciones y el turismo, unido a la moderación del consumo, se traducirán en una tasa de paro mayor de la prevista inicialmente, hasta rozar el 12 por ciento en 2020, al tiempo que el déficit se desviará al alza, incumpliendo así los objetivos acordados con Bruselas.

Y todo ello en un contexto de incertidumbre, tanto a nivel exterior como interno, marcado por el proteccionismo comercial, la subida del petróleo y la crisis de los emergentes, por un lado, así como la inestabilidad parlamentaria y la tensión en Cataluña, por otro. La debilidad política del PSOE y su irresponsable acción de gobierno, centrada, única y exclusivamente, en tratar de mejorar la imagen de Sánchez de cara a la próxima cita con las urnas, imposibilita aprobar las medidas necesarias para revertir la tendencia a la baja de la economía. Lo más grave, sin embargo, es que las propuestas del Ejecutivo y sus aliados, consistentes en elevar los impuestos y el endeudamiento público, pondrían en riesgo la recuperación y la creación de empleo. Sánchez, por tanto, no solo niega la evidencia de la desaceleración, como hizo en su día Zapatero, sino que la fomenta.