Una lágrima por Notre Dame

«La democracia liberal, la soberanía del individuo, la igualdad ante la ley y la cultura tardaron, como Notre Dame, un milenio en convertirse en lo que son hoy. Como ella, podrían arder cualquier día de estos»

Álvaro Vargas Llosa
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He pasado varias semanas en París, en distintos momentos, en el último año y medio, ciudad que conozco bien y donde no me siento un turista. Y, sin embargo, cada vez que estoy allí un extraño magnetismo que no es estético, religioso o histórico me lleva periódicamente a visitar Notre Dame y pasar un rato concentrado en mis cavilaciones tanto en su interior como sus exteriores.

Por eso, supongo, el incendio me afectó mucho. Viendo imágenes de la aguja abrasada, el denso humo y sus gases tóxicos cubriéndolo todo, las llamas lamiendo las gárgolas, los rosetones, las vidrieras, los arbotantes y contrafuertes, y temiendo que se derrumbara como las Torres Gemelas, pensé en la precariedad de nuestra civilización.

Notre Dame

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