Las desalinizadoras expulsan al mar el doble de salmuera del que se creía
Las desalinizadoras expulsan al mar el doble de salmuera del que se creía - OCEANA
16.000 EN TODO EL MUNDO

Las desalinizadoras expulsan al mar el doble de salmuera del que se creía

Desde Naciones Unidas animan a transformar «un problema ambiental en una oportunidad económica»

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El mundo cuenta con cerca de 16.000 plantas de desalinización, sobre todo en Oriente Medio y el norte de África, que aportan agua dulce pero también descargan 142 millones de metros cúbicos diarios de salmuera tóxica (agua con una concentración de sal superior al 5% disuelta) a los mares, lo que supone un 50% más de lo que se creía anteriormente. Se trata, concretamente, de una cantidad suficiente para cubrir el estado estadounidense de Florida (más de 170.000 kilómetros cuadrados) bajo 30,5 centímetros de salmuera durante un año.

Así se recoge en un estudio realizado por investigadores del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de Naciones Unidas (UNU-INWEH, por sus siglas en inglés); la Universidad de Wageningen (Países Bajos), y el Instituto Gwangju de Ciencia y Tecnología (Corea del Sur).

Los autores han trabajado con el mayor conjunto actualizado de datos sobre desalinizadoras y han publicado la investigación en la revista Science of the Total Environment.

Los investigadores indican que las 15.906 desalinizadoras repartidas en 177 países de todo el mundo producen cerca de 95 millones de metros cúbicos diarios de agua dulce, lo que equivale a casi la mitad del flujo promedio de agua en las cataratas del Niágara.

Sin embargo, esas plantas producen una media de 1,5 litros de salmuera por cada litro de agua dulce, de manera que descargan globalmente 142 millones de metros cúbicos de salmuera hipersalina todos los días, el doble de lo que se pensaba.

El 55% de la salmuera mundial se produce en sólo cuatro países: Arabia Saudí (22,0%), Emiratos Árabes Unidos (20,2%), Kuwait (6,6%) y Qatar (5,8%). Las desalinizadoras de Oriente Medio, que operan principalmente utilizando agua de mar y tecnologías de desalinización térmica, generalmente producen cuatro veces más salmuera por metro cúbico de agua limpia que las plantas donde predominan los procesos de agua de río.

«La alta salinidad de las aguas receptoras de la salmuera procedente de la desalinización se traduce en efectos ecológicos observables en toda la cadena alimentaria»

Métodos de eliminación de salmuera

Los métodos de eliminación de salmuera dependen en gran medida por la geografía, pero tradicionalmente incluyen la descarga directa en océanos, aguas superficiales o alcantarillas, inyección en pozos profundos y estanques de evaporación de salmuera.

Las plantas de desalinización cercanas al océano (casi el 80% de la salmuera se produce a menos de 10 kilómetros de la costa) descargan con mayor frecuencia la salmuera residual sin tratar directamente al medio ambiente marino.

Los investigadores indican que ello supone riesgos para la vida oceánica y los ecosistemas marinos, ya que la salmuera aumenta considerablemente la salinidad del agua marina y contamina los océanos con productos químicos tóxicos empleados en el proceso de desalinización a partir del cobre y el cloro, por ejemplo.

«Los desbordamientos de salmuera agotan el oxígeno disuelto en las aguas receptoras», dice Edward Jones, de la Universidad de Wageningen y autor principal del trabajo, quien añade: «La alta salinidad y los niveles reducidos de oxígeno disuelto pueden tener profundos impactos en los organismos bentónicos, lo que puede traducirse en efectos ecológicos observables en toda la cadena alimentaria».

Con una mejor tecnología, se podría extraer una gran cantidad de metales y sales en los efluentes de las plantas de desalinización

Oportunidades económicas

Por otro lado, los investigadores destacan las oportunidades económicas de utilizar la salmuera en la acuicultura, para irrigar especies tolerantes a la sal, generar electricidad y recuperar la sal y metales contenidos en la salmuera, como el magnesio, el yeso, el cloruro de sodio, el calcio, el potasio, el cloro, el bromo y el litio.

Con una mejor tecnología, se podría extraer una gran cantidad de metales y sales en los efluentes de las plantas de desalinización, que incluyen sodio, magnesio, calcio, potasio, bromo, boro, estroncio, litio, rubidio y uranio, todos usados en productos y en la agricultura. Sin embargo, las tecnologías necesarias son inmaduras y la recuperación de estos recursos no es económicamente competitiva en la actualidad, argumentan los autores.

«Es necesario traducir esa investigación y convertir un problema ambiental en una oportunidad económica. Esto es particularmente importante en países que producen grandes volúmenes de salmuera con eficiencias relativamente bajas, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar», indica Manzoor Qadir, director adjunto de la UNU-INWEH.

Vladimir Smakhtin, director de la UNU-INWEH y coautor del trabajo, apunta que «alrededor de 1.500 a 2.000 millones de personas viven actualmente en áreas de escasez física de agua, donde los recursos hídricos son insuficientes para satisfacer las demandas de agua, al menos durante parte del año», y que «alrededor de 500 millones de personas experimentan escasez de agua durante todo el año».

«Hay una necesidad urgente de hacer que las tecnologías de desalinización sean más asequibles y extenderlas a los países de bajos y medianos ingresos. Sin embargo, al mismo tiempo debemos abordar los inconvenientes potencialmente graves de la desalinización: el daño de la salmuera y los productos químicos, la contaminación para el medio marino y la salud humana», concluye.