Las águilas imperiales envenenadas en Ciudad Real ingirieron un insecticida prohibido desde 2003

SEO/BirdLife ha denunciado que, seguramente, existe un importante stock de aldicarb. Cinco gramos de este potente veneno causan la muerte de 150 personas o 3.300 águilas

EP
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SEO/BirdLife, a través de su proyecto «Life + Veneno», ha denunciado que los informes toxicológicos confirman que las águilas imperiales encontradas muertas en la finca «La Encomienda de Mudela» (Ciudad Real) ingirieron aldicarb, un potente insecticida cuya comercialización está prohibida desde el año 2003, debido a su peligrosidad para la salud humana y el medio ambiente.

El aldicarb, sin embargo, es uno de los productos más utilizados en la preparación de cebos envenenados -aparece en el 34% de los casos-, «lo que indica que, seguramente, exista un importante stock o un comercio clandestino que permite abastecer de sustancias a esta actividad delictiva».

La manipulación del aldicarb conlleva un grave riesgo para la salud: tan solo cinco gramos de aldicarb causan la muerte de más de 150 personas o de 3.300 águilas imperiales, alerta SEO/BirdLife. Por ello piden a las administraciones públicas que tomen las medidas oportunas para evitar que el veneno siga disponible para los envenenadores.

Método masivo, no selectivo y cruento

«El uso del veneno está tipificado como delito en el Código Penal. Se trata de un método masivo, no selectivo y cruento que afecta a muchos ejemplares a los que no va dirigido, entre ellos especies amenazadas y animales domésticos. No obstante, hasta el momento, ha sido insuficientemente perseguido. Muy pocos casos llegan a los juzgados, al ser muy difícil dar con los autores de los hechos», se queja la ONG conservacionista.

En las investigaciones que intentan esclarecer la muerte de las seis águilas imperiales localizadas en una finca gestionada por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales participan los miembros de la Unidad de Venenos de Ciudad Real, creadas en el marco del proyecto «Life + veneno», además de otros agentes medioambientales de Castilla-La Mancha, la unidad canina y el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.