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El origen y el porqué de los colores del semáforo

Las tres tonalidades elegidas para crear un semáforo no son ninguna coincidencia y su invención se remonta a 1865

MadridActualizado:

En la carretera existen muchas situaciones que provocan la desesperación entre los conductores, pero encontrarse con una serie de semáforos en rojo, es una de las más temidas junto con las retenciones. Llega a ser muy irritante, sobre todo, cuando te tienes que detener cuando no hay ningún otro vehículo o persona por la zona. No obstante, los semáforos contribuyen en gran medida a regular el tráfico en las ciudades y, como cualquier otro aparato tecnológico, su invención tiene una curiosa historia detrás y un significado más que razonable.

La invención del semáforo se remonta al origen de los trenes, apareciendo el primero de ellos a finales de la década de 1860, tal y como recuerdan desde el portal Gasexpress. Cinco años después, el ingeniero inglés John Peake Knight, encargado de diseñar sistemas de señales para la red de trenes de su país, se le ocurrio la idea de utilizar un sistema de semáforo de brazos en posición horizontal para indicar «stop» o inclinado para indicar «siga» de día y de noche se instalaba una luz roja a gas para detenerse y luz verde para avanzar.

En agosto de 1914 se creó el primer semáforo de la historia, tal y como lo conocemos hoy en día, en Cleveland. A pesar de ser eléctrico, era operado manualmente y utilizaba luces para desplegar las palabras «stop» y «move». Así que, 100 años después, los tres colores elegidos para crear un semáforo no son ninguna coincidencia ni han sido elegidos al azar.

La razón es simple. Los semáforos copiaron el código de colores del sistema ferroviario, que además cuentan con un espectro de visibilidad alto y pueden reconocerse con facilidad desde largas distancias. Por lo tanto, el color rojo significa parar, un color brillante que en nuestra naturaleza asociamos con el peligro. El rojo también es el color con mayor longitud de onda que indica la necesidad de detenerse de inmediato.

Los semáforos copiaron el código de colores del sistema ferroviario

Por su parte, el color amarillo fue elegido como una transición para el color rojo, que significa una advertencia para comenzar a reducir la velocidad y brindar paso a los peatones. Y, por último, el verde que, aunque en el ámbito ferroviario este color comenzó siendo una señal de precaución, ahora significa que los vehículos tienen vía libre y que el paso esta permitido. De hecho, el verde también tiene una buena longitud de onda, aunque muy por debajo del rojo y el amarillo.