Cumplir con los objetivos de CO2 incrementará hasta 2.000 euros el coste por coche

Si una marca sobrepasa los 95 gr/km de CO2 de media para toda la gama deberá abonar una multa de 95 euros por coche y gramo que se supere

MADRIDActualizado:

La reducción, y en el mejor de los casos la eliminación de la contaminación derivada del uso de carburantes es una meta global que los países europeos empezaron a tomarse en serio con la entrada en vigor de la normativa Euro 6 en el año 2014. Además, la inversión en innovación para cumplir con todo lo que en ella se establece ha sido muy elevada, y entre otras cosas, ha logrado que los coches diésel que se fabrican hoy, según el libro verde de diésel, emitan hasta un 30% menos de dióxido de carbono y un 85% menos de dióxido de nitrógeno que los turismos de hace 10 años.

Cumplir con los objetivos establecidos por la UE para la reducción de emisiones de CO2 -que en 2021 están fijados en 95 gramos de CO2 por kilómetro- incrementará entre 1.000 y 2.000 euros el coste de fabricación por vehículo, lo que afectará a la compra de los coches nuevos de "bajas emisiones".

Esta estimación aparece en un informe de la patronal de fabricantes de automóviles europeos ACEA, en el que se explica que, para alcanzar el objetivo de 2021, los fabricantes tendrán que usar todas las tecnologías que estén a su alcance.

Si una marca sobrepasa esos 95 gr/km de CO2 de media para toda la gama, deberá abonar una multa de 95 euros por coche y gramo que se supere.

ACEA también ha advertido de que, después de 2021, las mejoras que deberán aplicar serán aún más difíciles y caras, por lo que el coste por porcentaje de reducción de CO2 aumentará "drásticamente" a medida que se llegue a 2025 y 2030.

Según la fuente, los fabricantes están "plenamente comprometidos" con la reducción de emisiones de CO2 y gastan "una gran parte" de la inversión anual en I+D del sector (unos 53.800 millones de euros) en el proceso de descarbonización.

Sin embargo -ha avisado-, al final es el consumidor quien decide qué tecnología comprar y ha recordado al respecto que las tendencias actuales que rigen el mercado están teniendo un "impacto directo" en las emisiones de CO2 de la nueva flota de automóviles europea, lo que les dificulta cumplir los objetivos marcados.

Entre estas tendencias cita la caída de las ventas de vehículos diésel y la baja cuota de coches eléctricos -debido a su precio-.

De hecho, según datos de la patronal, los automóviles diésel emiten entre un 15 y un 20 % menos de CO2 que los gasolina equivalentes, pero la cuota de mercado de esta motorización cayó 8,8 puntos porcentuales entre 2014 y 2017 a favor de coches de gasolina.

Cada 10 % de caída de la cuota de mercado de vehículos diesel se traduce en un aumento de las ventas del 8,1 % de los de gasolina y, por tanto, en una subida de entre el 1,2 y el 1,6 % de CO2 aproximadamente, ha calculado ACEA.

El impacto de este comportamiento de los consumidores "ya se está haciendo visible", ha indicado la patronal, quien ha hecho hincapié en que en 17 miembros de la UE la media de emisiones de CO2 de los coches nuevos ha sido más alta en 2017 que el año anterior -entre ellos España, en la que aumentaron un 0,5 %-.

Se ha registrado así el primer aumento anual de las emisiones de CO2 desde que comenzaron los registros en 2010, ha resaltado.

De las ventas de vehículos eléctricos afirma que han crecido, "pero solo en línea con el crecimiento general de las ventas de automóviles", por lo que su cuota de mercado ha permanecido "más o menos estable" y ha aumentado solo 0,9 % puntos entre 2014 y 2017, lo que le permitirá alcanzar a ese ritmo los 3,9 % puntos en 2025 y los 5,4 % en 2030.

Para ACEA esto refleja una "señal clara", que es que todavía hay demasiadas barreras para comprar eléctricos, lo que no les permite ser una alternativa que reemplace al diesel o a la gasolina.

Para los constructores la cuota de vehículos eléctricos está directamente relacionada con el PIB per cápita del país.

Por ello, ACEA ha pedido que la discusión no se centre solo sobre el porcentaje anual de reducción de emisiones, sino también sobre el coste por porcentaje de reducción de CO2, "es decir, cuánto más caro será un automóvil".

Por eso ha reclamado objetivos "realistas" que tengan en cuenta lo que las personas puedan pagar, ya que los conductores están posponiendo cada vez más la compra de un vehículo nuevo y la edad media del parque es de 11 años, frente a los 10,7 de 2016.

En opinión de la patronal, los objetivos de CO2 demasiado ambiciosos son contraproducentes, ya que los clientes sensibles al precio mantendrán sus vehículos viejos más tiempo.