Antonio Ortíz, entrenándose en un gimnasio de Ciudad Lineal
Antonio Ortíz, entrenándose en un gimnasio de Ciudad Lineal - abc

El pederasta de Ciudad Lineal «convive» con los asesinos de Rocío Wanninkhof y Mari Luz

Son los tres únicos presos fijos del pequeño módulo de aislamiento de la prisión de Herrera de la Mancha

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Antonio Ortiz Martínez, de 43 años, el presunto pederasta de Ciudad Lineal, permanece recluido en el departamento de aislamiento de la cárcel de Herrera de la Mancha, en el término municipal de Manzanares (Ciudad Real). Se trata de uno de los penales de máxima seguridad de España y en su módulo «convive» con otros dos conocidos asesinos: Tony Alexander King, autor de las muertes de Rocío Wanninkhof y de Sonia Carabantes, y Santiago del Valle, quien acabó con la vida de la niña Mari Luz Cortés.

Según ha podido saber ABC, son los tres únicos reclusos que permanecen en ese pequeño sector de la prisión. Suele haber, como mucho, un total de siete u ocho reos, pero como castigo temporal a un mal comportamiento. Sin embargo, estos tres criminales son los «huéspedes» continuos del departamento, y por cuestiones de su propia seguridad. Ya se sabe que a los asesinos de niñas y depredadores sexuales se les aplica la llamada «justicia carcelaria» en algunos casos, con agresiones, amenazas e incluso violaciones.

El régimen en que se encuentra es FIES-5 (Fichero de Internos de Especial Seguimiento): corresponde a delincuentes comunes internacionales, autores o presuntos autores de delitos muy graves y violentos contra la libertad sexual y que hayan generado gran alarma social.

Ortiz tiene derecho a unas tres horas de patio al día, pero en solitario. No es común, porque así lo marca el protocolo, que salga con sus otros dos compañeros de módulo, aunque en alguna ocasión sí que se le ha visto charlando con ellos paseando por el recinto abierto. También lo hacen cuando alguno está en el patio y el otro asomado a una de las ventanas que dan a él. Su comportamiento, de cualquier modo, no es problemático y se dirige a los funcionarios de manera educada. Da las gracias y los buenos días. Eso sí, los diálogos son cortos y los justos. No da la sensación de que se arrepienta de las barbaridades que presuntamente ha cometido.

Pasa 21 (a veces, más) de las 24 horas del día en su celda, de seis metros cuadrados, él solo. En el módulo de aislamiento no hay presos sombra (sí lo tuvo en Soto del Real, donde le acompañaba un reo de confianza, Antonio Sánchez Serrano, «Pitoño», el portero que acabó con Álvaro Ussía en El Balcón de Rosales); cuenta con una cama, un armario, una mesa y varios libros. A las ocho de la mañana es el recuento. Desayuna, almuerza y cena en el calabozo y sólo puede salir al patio en esas horas libres o acudir a un taller de manualidades, opción esta última que ha desechado.

Sin gimnasio ni visitas

No tiene derecho a gimnasio, y eso es que un adicto a las pesas y a los anabolizantes. Su aspecto sigue siendo el de un hombre fuerte, pero menos musculado. El único ejercicio que hace es pasear por el patio, excepto cuando hace frío, que prefiere quedarse en su celda, que mantiene limpia y ordenada. Allí, lee algunos libros y escribe. No cuenta con televisor, precisan nuestras fuentes.

Otro detalle curioso es que en todos estos meses de reclusión (fue arrestado en Santander el 24 de septiembre pasado) no ha recibido ni una sola visita personal. Ni familiares ni amigos ni amantes. Le vigilan dos funcionarios en un mismo turno y otro por la noche.