La Glorieta del emperador Carlos V encabeza el ránking de los puntos más ruidosos de Madrid con 67,8 decibelios por el día y 65,2 por la noche
La Glorieta del emperador Carlos V encabeza el ránking de los puntos más ruidosos de Madrid con 67,8 decibelios por el día y 65,2 por la noche - isabel permuy
contaminación acústica

La Castellana y Atocha, puntos calientes: El ruido «desvela» a 500.000 madrileños

Cada mañana cinco zonas de la capital superan los 65 decibelios, el umbral máximo marcado por la OMS. Por la noche se cuadriplica la cifra de áreas con contaminación acústica hasta alcanzar la veintena

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Ocho y media de la mañana. Un mar de coches atraviesa la glorieta del emperador Carlos V. Los cláxones suenan en todas las direcciones: desde el Paseo del Prado hasta el de las Delicias, y otros tantos conductores airados se cruzan desde Atocha hacia Santa María de la Cabeza. Aún algo somnolienta, Marina de la Cruz se levanta para cerrar la ventana del piso en el que convive con su marido desde hace cuarenta años, en el chaflán en el que confluye la plaza más ruidosa de Madrid con la Ronda de Atocha. «Solo abro la ventana por las noches, que es cuando se calma un poco el tráfico», cuenta esta jubilada asturiana. «Me gasté un dineral en instalar ventanas de PVC para intentar aislar mi casa del ruido y poder dormir tranquila», añade la mujer, mientras señala hacia su balcón.

«Ha caído un 5% el número de madrileños afectados por el ruido nocturno»

Esta pareja de pensionistas son dos de los 471.585 madrileñosque viven expuestos a la contaminación acústica nocturna, según las cifras aportadas por el área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento. Además, su caso está dentro de los 129.765 habitantes de la capital que también en horario diurno soportan niveles de estruendo superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Una red fija, compuesta por 31 estaciones repartidas por toda la ciudad, registra los decibelios de cada área 24 horas, 365 días al año. Sus resultados se publican a diario en la web municipal. Otro entramado móvil, con 16 terminales, realiza mediciones de larga duración por todo el municipio. A ello se suman cinco vehículos más que evalúan durante cinco horas la acústica de la capital. En total, se estudian hasta 2.000 puntos de la ciudad. Es, de acuerdo con el Ayuntamiento, el sistema de monitorización del ruido más potente de Europa.

«Es más fácil hacer nuevas ordenanzas que obligar a cumplir las actuales»

Las zonas con más decibelios, según estos últimos datos recabados por la Red de Vigilancia de la Calidad del Aire del Ayuntamiento, se encuentran en la Glorieta de Carlos V, el nudo de Gregorio Marañón, el Paseo de Recoletos, las Escuelas Aguirre, la Avenida de Ramón y Cajal y Cuatro Vientos. Estos seis puntos superan los 65 decibelios de día.

Y hasta 19 de estas 31 estaciones de medición sobrepasan cada noche los 55 decibelios, un umbral a partir del cual la ordenanza municipal lo considera contaminación acústica. «Todavía queda mucho trabajo por hacer, pero, desde 2006, hemos logrado reducir de un 20 a un 15% el porcentaje de población que duerme con un nivel de ruido superior a los objetivos saludables», explican desde la Subdirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Consistorio.

Un millón de coches al día

Desde Ecologistas en Acción replican que «las actuaciones municipales para frenar la contaminación acústica apenas han sido significativas». «El ruido estructural lo produce el millón de coches que cruza Madrid cada día. Ya es hora de que, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad, se tomen en serio este problema y lo aborden en profundidad», reclama Mariano González, coordinador del área de Transportes de Ecologistas en Acción-Madrid.

«El ruido estructural lo produce el millón de coches que cruza Madrid cada día»

Para la asociación, la salida más eficaz para atajar la contaminación acústica pasa por «cambiar la forma en la que se mueven los madrileños». Y es en este sentido hacia donde han apuntado los gobiernos municipales anteriores para acabar con el exceso de ruido. La peatonalización de calles en el distrito Centro, la creación de las Áreas de Prioridad Residencial como la de Ópera y la instalación de la red de Bicimad, entre otra medidas, han ayudado a lograr esa mejora paulatina.

Sin embargo el tráfico rodado sigue siendo el principal dolor de cabeza de los vecinos que habitan en los lugares con más densidad de circulación de vehículos. «Es fácil decir que hay que dejar de usar el coche, pero la bicicleta eléctrica tampoco es la solución», argumenta, forzando un poco la voz, Aurelio Moreno, un empleado de un establecimiento de la calle Alcalá, frente a las Escuelas Aguirre. «Mi madre no puede ir en transporte público y menos en Bicimad. Y yo, por ejemplo, tampoco cojo el autobús o el metro para hacer la compra porque, aunque no está lejos de mi casa, no puedo ir con todas las bolsas», agrega este madrileño de 42 años.

Ocio nocturno

El mapa del ruido, que se elabora cada cinco años desde 2006 –cuando Alberto Ruiz-Gallardón mandaba en Cibeles–, solo mide las áreas que padecen más el ruido de los motores de los coches, es decir, excluye el que producen las actividades industriales, las obras, los bares y discotecas, pese a que el ocio nocturno es el segundo problema que causa desvelos a los madrileños. «Muchos bares de copas abren sin que se hayan comprobado todos los papeles, y después es difícil, largo y costoso que un juez termine por cerrar el establecimiento», dice Rafael Baquerizo, gerente de Indeac, una empresa con veinte años de experiencia en ingeniería acústica, insonorizaciones y aislamientos. «Para el Ayuntamiento es más sencillo redactar nuevas ordenanzas que velar por que se cumplan las actuales. Con afinar y tecnificar las primeras que se hicieron bastaría para disminuir el ruido procedente de industrias y locales de ocio», arguye.

«Queremos que Madrid sea para las personas y no para los coches»

Desde el Ayuntamiento insisten en que Madrid está dentro de la media de las capitales europeas en cuanto a contaminación acústica. Y que el título de ser la ciudad más ruidosa de Europa «es un mito». Sin embargo, muchos madrileños solo sueñan con que el nivel de estrés que produce el exceso de tráfico se reduzca. «Espero que Carmena y Cifuentes se sienten a hablar y entiendan que hay un problema que hay que erradicar en esta legislatura», expresa Miguel Ángel González, ingeniero de Montes y residente en Madrid. «A los vecinos no nos importan tanto los colores políticos, sino que la ciudad sea para las personas y no para los coches, que mis hijos puedan divertirse en la calle o montar en bici sin jugarse la vida».