En la imgen, algunos mostradores de la T4 del aeropuerto de Barajas
En la imgen, algunos mostradores de la T4 del aeropuerto de Barajas - abc
Madrid/transportes

La Comunidad urge a Fomento el final de las obras del AVE a Barajas

Propone adaptar la vía de Cercanías que va de Chamartín al aeropuerto que «sólo» cuesta 50 millones

maría isabel serrano
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Para «fortalecer la imagen de Madrid» el Gobierno regional considera imprescindible la conexión ferroviaria de alta velocidad con el aeropuerto internacional Adolfo Suáez-Barajas. Y así se lo ha vuelto a pedir al Gobierno de la Nación. La tarea no es fácil. El proyecto, con un presupuesto final aproximado de 400 millones, sufre retrasos constantes. Algunas infraestructuras están casi acabadas; otras, no. Seguimos en tiempos de ahorro y, según todos los indicios, para el Ministerio de Fomento no es una prioridad.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, aprovechó el Debate sobre el Estado de la Región, celebrado el jueves y viernes pasados y que ha sido el último de esta legislatura, para urgir la conclusión de las obras del AVE hasta el aeropuerto. El objetivo es reforzar la interconexión entre ambos medios de transporte y potenciar el papel de Barajas como el «gran hub» (centro de conexión de un aeropuerto importante del que salen y al que llegan vuelos de larga distancia que se realizan mediante aviones de gran capacidad) de pasajeros tanto desde el ámbito nacional como el internacional.

Con las elecciones de mayo de 2015 a la vista, a los gobiernos regional y municipal madrileños les corre prisa lograr que el aeródromo de Barajas se configure como ese nudo de operaciones internacional. Nadie duda que tan sólo su revitalización le vendría muy bien al PP en la campaña electoral.

Pérdida de viajeros

«No es sólo por eso. Es que el aeropuerto de Barajas supone el 8% del Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad de Madrid y el 2% del PIB nacional», recuerdan fuentes técnicas involucradas en el proyecto. Eso y que, además, perdió en 2012 un 9% de sus viajeros, lo que encendió todas las alarmas en los despachos oficiales y económicos madrileños.

Conseguir que el AVE llegue a Barajas es como subir cuesta arriba aunque el trazado esté en línea recta. El trayecto tiene dos tramos. Uno, de Atocha a Chamartín; dos, de Chamartín a la T4. Sólo el primero —también conocido como el «túnel de la risa» y con un recorrido de 7,3 kilómetros, representa un gasto de 370 millones de euros. Se empezó a perforar en 2010 con visos de que este punto de conexión entre los trenes AVE de toda España empezaría a funcionar en 2012. Está claro que no ha sido así. No hay otro plazo claro. Depende de lo rapido, o no, que se salga de la crisis y de los presupuestos de Fomento. Para culminar este tramo quedan obras (elecrificación y señalización básicamente), que costarían unos 75 millones.

Para el segundo tramo, el del Chamartín-T4, la Comunidad de Madrid sigue proponiendo adaptar la línea de Cercanías ya existente porque, aseguran, tiene el mismo ancho de vía que la del AVE. Este sería el «acceso rápido ferroviario». El de tren convencional lo seguiría prestando la línea 8 de Metro. Incluso así, esa «adaptación» de línea cuesta 50 millones de euros.