Ultimátum de la Complutense para dejar mañana la capilla de Geografía e Historia
Monseñor César Franco, ofició la misa de ayer en el «hall» de Geografía e Historia - de san bernardo
madrid/Universidad

Ultimátum de la Complutense para dejar mañana la capilla de Geografía e Historia

Arzobispado y alumnos temen que tras este cierre se acabe con el resto de los oratorios del campus

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La Universidad Complutense de Madrid (UCM), a través del Decanato de Geografía e Historia, dio ayer un ultimátum al Arzobispado madrileño para que vacíen la actual capilla de la Facultad y elijan un aula donde reubicarla. El plazo es de 48 horas. Eso significa que mañana viernes la autoridad eclesiástica tiene que haber escogido una de las cinco alternativas que se llevan ofreciendo desde principios de semana. El templo original sigue cerrado a cal y canto desde el pasado martes. La Universidad ha puesto vigilancia en su puerta y ha cambiado la cerraduras para impedir el acceso y el culto.

Desde que este conflicto fue adelantado en ABC el pasado domingo, la polémica de la capilla de Geografía e Historia se ha recrudecido. El decano de esta facultad, Luis Otero, iba a desmantelar el oratorio a principios de semana. Dice necesitarlo para un aula de cien alumnos. De inmediato, la reacción: se convocó una misa «protesta» para el lunes, que fue multitudinaria y, al final, un grupo de alumnos decidió iniciar un encierro en «su» capilla. La UCM les ofrecía un aula muy pequeña que, además de insuficiente y pequeña, no se consideraba «digna».

Maniobra

Al impedir la Universidad el encierro, aludiendo a «falta de personal de seguridad» para proteger el edificio porque los alumnos no lo habían solicitado en tiempo y forma, los jóvenes optaron por una acampada en el exterior de Geografía e Historia. También, de acuerdo con el capellán de la capilla, están celebrando una misa diaria, a la una, en la facultad. Todos temen una maniobra de la Complutense para cerrar la capilla y, detrás de ella, las otras seis que existen en los dos campus (Moncloa y Somosaguas) de la UCM.

Ayer, las «ofertas» de emplazamientos alternativos para el oratorio ya eran cinco. Antes de celebrase la correspondiente misa -dentro del «hall», junto a la capilla cerrada-, el decano mostró al obispo auxiliar de Madrid, César Franco, las aulas propuestas. En líneas generales, tienen espacio para unas 30 o 40 personas, la mitad que la actual, la que se cierra. La primera oferta es, como ha publicado ABC, un aula de informática sin ventanas. «El espacio no es elástico, el edificio es como es. Tenemos que paliar los problemas que tiene la facultad. No nos queda otra opción», explicaban desde el Decanato.

El propio obispo auxiliar presidió ayer la eucaristía, celebrada bajo una pancarta con el lema «Devuélvenos nuestra capilla» y más concurrida que nunca. A ella acudieron tanto alumnos como profesores de la Geografía e Historia. En su homilía, Franco recalcó el «comportamiento ejemplar de los cristianos, que no han abandonado al Señor». Se refería a los jóvenes que se han quedado estas dos últimas noches acampados a las puertas de la facultad velando para tratar de impedir el cierre de la capilla.

Aunque la UCM insistió ayer en que hay que desalojar la zona cuanto antes y las opciones que ofrecen no convencen a los feligreses, el delegado de Pastoral Universitaria, el padre Feliciano Rodríguez, recalcó que el diálogo con la Complutense está siendo «cálido y constructivo» y que «aún no ha llegado a su fin». «Haber capilla, habrá. Si no conseguimos todo el espacio actual, sí que será en gran medida. Lo importante es que se cubran las necesidades de ambas partes», subrayó Rodríguez, que coofició la misa de ayer.

Las espadas siguen el alto. La Complutense insiste en que «ha ampliado su oferta a cinco aulas para que puedan elegir». En el Arzobispado, más discretos, se está valorando la situación y las alternativas para trasladar la capilla de lugar. Desde la Complutense recordaban ayer que el plazo para reubicar la capilla de Geografía e Historia «acabó el pasado 15 de julio» y que las obras para«acondicionar» un nuevo aula, como quiere el decano, «tenían que haber empezado ya».

De fondo, el Acuerdo de Asistencia Religiosa firmado en diciembre de 1993 entre el entonces arzobispo, Ángel Suquía, y el rector Gustavo Villapalos. Este texto «regulaba» las campillas en los campus. La Complutense dice que caducó a los diez años. El Arzobispado, que no. Lo cierto es que hay que negociar otro acuerdo. Y, en esto, la UCM lo tiene muy claro: «En ese nuevo marco no habrá ningún privilegio para nadie ni para ninguna institución», señalan fuentes oficiales.

Por último, la Asociación Española de Abogados Cristianos (AEAC), tiene ya perfilada su demanda contra el rector, José Carrillo, y el decano, Luis Otero, por un presunto delito contra la libertad religiosa por vulnerar el artículo 523 del Código Penal. Además solicitará la inhabilitación de ambos.

En cuanto a la posibilidad de cobrar un alquiler por las capillas, la AEAC cree la Complutense no puede hacerlo porque es «un servicio para los alumnos, como la bibliotecas».