«En Chicote se aprende de cócteles, de la vida y de la alegría»
El joven barman, en la fachada del mítico local - Isabel Permuy

«En Chicote se aprende de cócteles, de la vida y de la alegría»

Chema Insausti, primer barman del mítico establecimiento, explica que prepara los más de 40 cócteles de la carta y lo que le pidan

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Aquí se siguen mezclando bebidas, vidas y opiniones. Alegría y bullicio. Desde hace 83 años. «Chicote» tiene mucho de local inmortal y de referente en la Gran Vía madrileña. Su creador, el carismático Perico, creó escuela. Hoy, Chema Insausti ha recogido el testigo y se defiende como nadie ante la coctelera y sus clientes. «Es un lujo trabajar aquí. En Chicote he aprendido todo lo que sé de cócteles, de la vida y de ser alegre», nos dice este madrileño de 34 años, orgulloso de subir y bajar el cierre del bar todos los días. Lleva ya ocho.

«Llegué aquí por casualidad. Me dedicaba al mundo de la noche y me dijeron que viniera para acá. Sólo para una noche. Se celebraba un aniversario de Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Pedro Almodóvar. Estuvo él mismo. Aquello era nuevo para mí. Gustó cómo trabajaba y me contrataron».

Chema nos hace mirar todos los retratos colgados de las paredes. No sabe cuál le impresiona más. Es Historia con mayúsculas. «Este bar ha podido con todo. Con la República, la Guerra Civil, una dictadura, la democracia, la Movida de los 80 y, por lo que vamos viendo, ¡va a poder hasta con esta crisis!». Mira y remira las fotos del maestro Pedro Chicote con Grace Kelly, Tyrone Power, Charlton Heston, Ernest Hemingway, Ava Gardner, Cary Grant, el doctor Fleming, Lana Turner, Jorge Negrete, Yul Brynner, Gary Cooper...

Y de los patrios, por ejemplo, José Benavente, José Isbert, Lola Flores, Fernando Rey, Manolo Gómez Mur o Amparo Rivelles. Hoy, quienes pasan por este bar se sientan en los mismos sillones de cuero desgastado, que no descuidado, de aquellos años. Poco ha cambiado en lo esencial. Y los nuevos «capitanes» del negocio tampoco tienen intención de hacerlo. «Perdería su esencia y sería otro más», asegura Chema.

Cuenta y no acaba. Nos insiste en una anécdota. «Pedro Chicote murió el mismo día que Charles Chaplin, el 25 de diciembre de 1979. Su pérdida se sintió mucho pero, hoy, te digo que quedó muy eclipsada por la de Chaplin. Fue una noticia que se vio poco. Mucho menos de lo que él se merecía».

Hace unos quince años, el ahora primer barman Chema Insausti y su colega Alexis Rojas, relaciones públicas del mítico local, tomaron las riendas y se empaparon bien de todo el poso de «Chicote». Saben que han sido más las épocas de gloria y que sólo los años 90 del siglo pasado fueron los más «casposos».

Señoritas de compañía

Se afianza en ellos la idea de volver a los orígenes. «Bueno, no es aquello de los artistas, los toreros y las señoritas de compañía... Pero sí atraer a todo el mundo de la farándula, la buena, la amable y cordial», recalca Chema. Quizás por ello su lema sea: «Para los que creen que combinar es un arte; para los que saben que en la mezcla está el futuro».

Y hablando de mezclas. En «Chicote» hay más de 40 combinados en carta. «Pero si me piden algo distinto, lo hago», salta el primer barman como una exhalación. Ahí están, por ejemplo, «Anochecer» (ginebra, vermú, piña y apricot brandy), o Atlético de Madrid (ginebra, vermú seco, vermú dulce y Oporto), o el «Chicote», a base de ginebra, vermú y Grand Marnier.

«Me lleve una impresión enorme cuando me encontré a Ashton Kutcher y Demi Moore»¿Anécdotas? Las hay. De las recientes, Chema recuerda una vivida en primera persona. «Me llevé una impresión enorme el día que entré en el WC y me encontré allí con Ashton Kutcher. ¡Vaya tela! Yo no daba crédito. Al salir, me fije bien y vi sentada, en un sofá a la mismísima Demi Moore. Era cuando estaban juntos... ¡Y en Chicote! Eso no pasa en todos los sitios de Madrid». Ni que lo digas.