Colmenar de Oreja se une a la selecta lista de ciudades BIC
Plaza Mayor e Iglesia de Santa María la Mayor de Colmenar de Oreja - ABC

Colmenar de Oreja se une a la selecta lista de ciudades BIC

En la Comunidad de Madrid hay otros 13 municipios catalogados así por su alto valor histórico, cultural y urbanístico

ADRIÁN DELGADO
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Colmenar de Oreja es, oficialmente, la ciudad número catorce en ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la región. La Comunidad ha aprobado esta semana su nombramiento en la categoría de «Conjunto Histórico» sumándola así a la selecta lista de ciudades ya catalogadas como BIC en Madrid: Chinchón, Aranjuez, Alcalá de Henares, San Lorenzo de El Escorial, Madrid, El Escorial, Torrelaguna, Patones, Navalcarnero, Valdemoro, Nuevo Baztán, San Fernando de Henares y Manzanares el Real.

Su plaza castellana tradicional —la plaza Mayor— y el conjunto de edificaciones con soportales y galerías en todo el perímetro dan una singularidad única a este pueblo de la comarca de las Vegas. Es uno de los núcleos de población históricamente más importantes de la región desde la Edad Media. A sus obras públicas y religiosas de carácter monumental —como la iglesia gótica y renacentista de Santa María la Mayor—se suman grandes casas de labor de los siglos XVII, XVIII y XIX, cuevas y edificios que recuerdan sus vínculos ancestrales con la cultura del vino. Arquitecturas industriales que se complementan con bodegas, fábricas, talleres, almazaras, hornos de tinajas y hornos de cal que se reparten por todo el pueblo.

Y es que Colmenar de Oreja ha sabido conservar su esencia y trasladarlo a cada uno de sus rincones. En ellos conviven construcciones cultas, como pilares y columnas de estilo toscano, con modestas casas que no han renunciado al alma de este municipio. Nada rompe el equilibrio, ni siquiera las viviendas más modestas.

La plaza Mayor, su icono

Con la de su vecina Chinchón, su plaza Mayor es, sin duda, una de las mejores conservadas de toda España. Destaca en ella el Pósito —el almacén de grano de la villa—, terminado en 1792, y el edificio del Ayuntamiento preexistente, reformado en 1798. Bajo el suelo de la plaza castellana guarda un secreto: el túnel del Zacatín, construido entre los siglos XVII y XVIII.

A todo ello se suman otros edificios importantes como el convento de la Encarnación de las Agustinas Recoletas, la Ermita del Santo Cristo del Humilladero, los restos del convento franciscano de San Bernardino, la Ermita de San Roque, el Cementerio de Santa Catalina y las fuentes del Barranco y los Huertos.

Más «moderno» es su mercado de abastos —construido en 1872— y que ha sido recientemente convertido en hospedería. O su teatro municipal «Diéguez» —el edificio civil más importante—. Una construcción muy bien conservada cuya sala y escenario datan de 1901 y 1908, respectivamente. Otra joya más de esta ciudad BIC que conserva su tramoya de madera, una de las más antiguas de la Comunidad.