Lola Mira, en primer plano, al fondo Cristóbal Gómez, titular de la administración El Romerito, que repartió el Gordo en 2013
Lola Mira, en primer plano, al fondo Cristóbal Gómez, titular de la administración El Romerito, que repartió el Gordo en 2013 - N.M.
lotería de navidad

Bailén, donde cayó el Gordo: «Si no se ha notado es porque no ha habido derroche»

En la ciudad jienense, castigada por el desempleo, se vendieron unos 140 décimos premiados, aproximadamente 56 millones de euros en el Sorteo de Navidad de 2013 y sus vecinos esperan el siguiente «aún más ilusionados si cabe»

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Pocas personas podían imaginar que aquel domingo 22 de diciembre de 2013 la vida de un pequeño pueblo como Bailén (con 18.000 habitantes), al norte de la provincia de Jaén, cambiaría para siempre. No todos llevaban el boleto premiado en el Sorteo Extraordinario de Navidad de aquel año, el número 62.246, pero sí que vieron cómo muchos de sus paisanos lo celebraban en la calle más céntrica de la ciudad y llenaban las páginas de los periódicos. Con nueve años de trayectoria, la Administración número 3 de la ciudad, El Romerito, había hecho historia al vender en su ventanilla el número agraciado. Casi un año después, ABC.es visita la administración y habla con algunos de los premiados.

Lo más repetido en los titulares del día fue que era un premio para un pueblo «necesitado», muy castigado por el desempleo tras la crisis del ladrillo. A día de hoy, poco se ha notado a pie de calle la lluvia de millones que cayó en tierras bailenenses aquel domingo. Como Lola Mira destaca, trabajadora en la administración y la «mano inocente» de muchos compradores, «si parece que no ha tocado el premio en Bailén es porque no ha habido derroche. Mucha gente pagó su hipoteca y se guardó el resto porque se encuentra en paro e igual necesita ese dinero más adelante».

«Mucha gente pagó su hipoteca y guardó el resto. Están en paro»

Josefina Padilla, otra de las empleadas de la administración, señala que «de 15 décimos se devolvieron unos 10». Así, El Romerito repartió aproximadamente unos 140 billetes premiados, que con 400.000€ por décimo suman un total de 56 millones de euros. «Una excursión vino y se llevó muchos de los décimos premiados. Al menos 40 se fueron del pueblo», apunta. Además, tocó a muchos padres que lo repartieron a sus hijos y, lo que más se ha hecho ha sido pagar la hipoteca pendiente. «Si hubiera tocado en otra época se hubiera notado más, quizá en más caprichos», destaca Josefina, que recuerda aquel día«con mucho nerviosismo pero con una gran emoción».

A Cristóbal Gómez, el titular de la administración, si lo llaman al móvil le suenan los niños de San Ildefonso que cantaron «su número». «Ahora la gente busca el número, pero también valora nuestro sello. Eso antes no nos pasaba», comenta Cristóbal, que apunta que El Romerito se ha consolidado gracias a aquel premio. La provincia de Jaén fue la única que aumentó en ventas para el sorteo de El Niño de enero de 2014. Sobre la nueva campaña de Lotería de Navidad para este año, comenta que «llevamos vendiendo desde el verano, sobre todo (en ventanilla) y a gente de fuera».

Los agraciados

«Cuando vi que había salido El Gordo y que empezaba y terminaba en 6, igual que el que yo había comprado, llamé inmediatamente a mi hijo para que lo comprobara y fue él el que me avisó de que nos había tocado. No me lo podía creer», recuerda A.S. aquel domingo en el que se encontraba fuera de casa. «Cuando llegué a mi domicilio estaba la calle cortada, con muchas personas celebrando en la puerta. Bajé a la administración y se lo dije a Lola, que me había vendido el número, pero no quise hacerlo público». En su caso, compró el décimo premiado el mismo miércoles de antes del sorteo. «Me mandó mi hijo, que trabaja fuera, y me dijo: "Cómpralo en Bailén, que las mismas posibilidades de que toque hay”». Y, en su caso, tocó.

«Le pedí un décimo para la Navidad y ni levanté la vista. Le dije que me diera el que quisiera y así lo hizo. Solo vi cómo empezaba y terminaba, ni me fijé en el resto de números», confiesa ahora la premiada. En su caso, tardaron muchos días en asimilarlo «y más porque no lo ves físicamente, porque no tienes la oportunidad de tocarlo». La verdad es que «tuvimos mucha suerte, porque llevábamos casi la misma cantidad de décimos que todos los años».

Además de pagar una parte de su hipoteca y de la de su hijo, repartieron una pequeña cantidad entre los hermanos del matrimonio y «celebraron la Navidad y Nochevieja todos juntos». Sobre la ilusión de este próximo sorteo, añade que comprará Lotería igual, porque «la ilusión ya no se pierde».

Apurando la suerte

El caso anterior no es el único de dejar la compra para última hora. Una joven, que salió en todas las noticias del día, adquirió para su abuela el décimo premiado el mismo viernes, cuando ya estaban cerrando. «El último día fue el 46 el número que más se vendió. Los niños pequeños lo señalaban inconscientemente», apunta Lola. Sin embargo, para este año ya han notado un cambio en la tendencia: «Es el primer verano que hemos vendido tanto. Nunca había vendido tanta Lotería de Navidad en esa época, porque la gente del pueblo siempre es más remolona y apura hasta el último momento». Lola recuerda aquel día como «uno de los mejores de su vida, y eso que no lo llevaba. Reconocí la bola cuando salió y me temblaban las piernas, hasta que confirmamos que era nuestro número». Describe como una «locura» el día en el que no pararon de descorchar, al compás de los flashes y bajo la luz de los focos, decenas de botellas de champán y sidra.

Esta vendedora apunta que hubo mucha gente que se lo llevó por casualidad. «Recuerdo que a un hombre se lo di por equivocación, pues me había pedido el de al lado. Y me lo dijo antes del sorteo, que tenía intención de haberlo cambiado, pero no lo hizo». También conoce el caso de otra persona, «que, tras comprarlo, volvió a cambiarlo porque no le gustaba. Ha estado hasta hace poco con medicación».

Cristóbal recuerda un caso aún más curioso, el de un hombre que no se lo había comentado a su esposa hasta que quedaba un mes para cobrar el premio. «Al parecer, por problemas familiares y el temor de “tener que repartir” con el resto de la familia».

Ilusión por el próximo sorteo

Como recalcan, fueron muchos los días en que recibieron felicitaciones, palabras cariñosas de gente de todo el pueblo e incluso pequeños regalos y detalles de la gente a la que, en cierta manera, le cambiaron la vida. Sobre este próximo sorteo, lo tienen claro: lo esperan con más ilusión si cabe. «Lo veía como algo imposible. Ese bombo tan grande, con tantas bolas tan pequeña y el bombo de los premios, al lado, con tan pocas. Es muy difícil que coincidan. Y mira, hay veces que sucede», destaca Lola. Josefina recuerda «levantarse al día siguiente y repetirse “que he dado El Gordo”. Pero no te lo crees». Cristóbal apunta que, como tienen más números distintos, ahora «tienen más posibilidades» y lo cierto es que desde su página web ahora envían Lotería a todas partes de España, por lo que, de caer de nuevo en esta administración, el premio estaría aún más repartido.

Lola destaca «la mayor satisfacción» que se puede llevar: «La alegría de decir que, en cierta medida, has ayudado a quien le hacía falta». El cariño de la gente no ha faltado desde entonces entre los clientes. En concreto, esta vendedora muestra con orgullo un colgante regalado por una persona de las que se llevó el premio, en el que se lee: «Nada es imposible».