CATALUÑA EN ESPAÑA, UNA HISTORIA COMÚN

Fernando el Católico, el genio ordenador de la Cataluña del Renacimiento

El Rey Católico y con él los Austrias, sus sucesores, son las únicas figuras que han logrado ganar la absolución del pecado de anticatalanismo

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El Rey Católico y con él los Austrias, sus sucesores, son las únicas figuras que han logrado ganar la absolución del pecado de anticatalanismo en los últimos tiempos. En efecto, hasta los años 30, la excomunión de la historia de España empezaba en 1412 con el Compromiso de Caspe, pues en La Verge dels Consellersadalupetnencia como colonos enfiteutas en las propiedades del señor la Generalidad. Instaurera que nos hél se había consumado el crimen de instaurar en Cataluña una dinastía castellana: los Trastámara. Un ejemplo lo tenemos en el libro “La Iniquitat de Casp”, publicado en 1930 del arquitecto e historidador, Domènech i Muntaner.

Gracias a la gran y perspicaz obra de Jaume Vicens, y a pesar de las acusaciones de poco patriota que le endilgó el periodista historiador Antoni Rovira i Virgili, las desgracias de Cataluña empezaron con Felipe V en 1714 de manera que nos hemos ahorrado 300 años de repudio.

El rey Fernando fue el genio ordenador de la Cataluña del Renacimiento, pórtico de la Edad Moderna, todo ello en hermandad con Castilla y mezclando las dos tradiciones dinásticas en una común política que ya fue percibida en Europa como española.

Fernando II de Aragón solucionó el peliagudo problema constitucional catalán que había originado una guerra civil entre 1462-1472. Instauró el recurso de contrafacció (inconstitucionalidad) a dirimir ante la Real Audiencia para los conflictos entre el Rey y la Generalidad. Instauró el sistema de insaculación (sorteo) para elegir la Diputación del General y el Consejo de Ciento de Barcelona, acabando así con las guerras intestinas de los bandos de la Biga y la Busca. Igualmente dio una amplia amnistía para los que se sublevaron contra su padre en 1472. También puso fin al secular conflicto social agrario catalán, liberando a los campesinos remensas en su condición de siervos de la gleba, a la par que aseguraba su permanencia como colonos enfiteutas en las propiedades del señor.

Desde el punto de vista internacional, en 1493, recuperó el Rosellón de manos francesas, lo reintegró al Principado y después lo defendió con tropas castellana. Como testimonio de aquella época queda la construcción de la Fortaleza de Salses.

Previendo que el centro de gravedad de España estaría en Castilla, y para salvaguardar las particularidades de la Corona de Aragón dentro de la común política española, Fernando el Católico creó el Consejo de Aragón en 1494, que en la Corte velaría por el encaje catalán, aragonés y valenciano en la administración de la monarquía.