Carlos Rodríguez Braun
Carlos Rodríguez Braun - de domingo

Carlos Rodríguez Braun: «Petróleo y turismo no tienen por qué ser incompatibles»

El reconocido economista recoge el descontento de los empresarios canarios en una visita al Archipiélago

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Dueño de una de las miradas más simpáticamente críticas sobre las políticas económicas de los gobiernos, Carlos Rodríguez Braun fue parte este viernes de una mesa redonda en la Cámara de Comercio tinerfeña, organizada por la firma santacrucera de servicios profesionales Assap. Al cabo de la misma, conversó con ABC.

—¿Cómo ve la polémica sobre los sondeos petrolíferos en Canarias?—Algo sorprendido. Por supuesto que hay que hacer las prospecciones, que no tienen riesgo medioambiental alguno. Solamente desde el dogmatismo uno puede estar en contra.

—Ahora pretenden que se vote entre el petróleo y el turismo.—Los recursos no son siempre malos, el petróleo es muy valioso y no veo que haya que elegir entre él y el turismo en Canarias, como si fueran contradictorios e incompatibles.

—¿De qué ha hablado en su encuentro con empresarios isleños?—Del paro y el marco institucional en el que se desenvuelven las empresas de las Islas.

—¿Tenemos demasiada regulación?—Por supuesto, pero no solo eso: controles, costes, revisiones, impuestos, arbitrariedad del poder político, intervención de todo tipo de las autoridádes, etcétera. Uno de los empresarios que estaban en la mesa redonda organizada por Assap dijo que era «el peor marco institucional posible».

—¿Está de acuerdo?—No conozco tanto la realidad canaria, aunque me temo que otros empresarios en otros puntos de España probablemente se estén quejando de lo mismo. Pero demuestra que los empresarios son conscientes de las trabas que las instituciones ponen a su desenvolvimiento.

—Y esta había sido en el pasado una tierra de cierta libertad económica si se la comparaba con la Península. —Yo creo que son cada vez más los que son conscientes de que Canarias ha retrocedido de un marco de mayor libertad a uno donde es menor.

—¿Por qué hay en Europa y España esa fe excesiva en lo público?—Yo no estoy seguro de que sea así, de que predomine el pensamiento refractario a la libertad, sino que es un pensamiento contradictorio. Ahora sucede algo novedoso: la reacción en contra de los impuestos. Se hacen muchos chistes sobre Montoro y antes no habría pasado eso.

—Tenemos una mayor conciencia fiscal, entonces.—La gente es consciente de los impuestos ahora más que en ninguna época del pasado. Quiere ser más libre a la hora de administrar su dinero. Pero al mismo tiempo, la gente que rechaza los impuestos no rechaza el gasto público, sino que incluso pide que aumente. Parece que no establece la relación entre el gasto público que apoya y los impuestos que no quiere pagar.

—Todavía muchos lo fían todo a esa locomotora pública que tire del tren económico.—En algún caso pasa eso y es un equívoco muy señalado. También con la palabra «público» sucede algo: ¿hasta qué punto no es público El Corte Inglés? ¿Y Carrefour? Incluso atienden durante más horas que las administraciones públicas, tienen aparcamientos y lo tratan a uno mejor. Pero eso otro «público» tiene un halo de apoyo en la opinión pública, aunque creo que puede empezar a disminuir a medida que pasen varias cosas.

—¿Qué tiene que pasar?—Primero, esa resistencia a los impuestos. Segundo, la ineficiencia. Tercero, la corrupción, claro.

—Pero ante esa corrupción, no aparecen soluciones esperanzadoras: la reacción está entre Podemos y Le Pen.—En el plano político, las expectativas no son buenas. El hartazgo de la política tradicional genera estas expresiones, enfrentadas entre sí, pero intervencionistas hasta la médula.

—También hay intervencionismo en los demás.—Yo desafío a alguien a que encuentre el partido que quiera rebajar el gasto público en España y la respuesta es ¡ninguno! Los elementos de optimismo no debemos buscarlos en los políticos, sino en la sociedad civil. Como decía Bill Clinton «Putting people first», pensar primero en las personas. En ese ámbito podemos encontrar motivos para el optimismo.