El Castillo de Loarre
El Castillo de Loarre - F. S.
CULTURA

Loarre, a la espera de que su Castillo sea Patrimonio de la Humanidad

Las administraciones públicas trabajan para que el Castillo sea declarado Patrimonio de la Humanidad y se convierta en todo un revulsivo para la economía de la zona

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El Castillo de Loarre es una de las grandes joyas del románico aragonés. Al sur de la sierra de Loarre, en la provincia oscense, se encuentra este castillo fortificado, el más antiguo de España. Cada año recibe a miles de turistas, lo que lo convierten en uno de los grandes revulsivos económicos de la zona.

Ahora, la Dirección General de Turismo del Gobierno de Aragón y la Comarca de La Hoya de Huesca quieren impulsar su declaración como Patrimonio de la Humanidad. El objetivo que el turismo se convierta en uno de los grandes pilares económicos de la comarca.

Y es que la Hoya de Huesca alberga uno de los tesoros mejor conservados de toda Europa. Construido en el siglo XI bajo las órdenes del rey Sancho III el Mayor de Navarra, el castillo de Loarre nace de las entrañas de una pared rocosa que anuncia la aparición de las primeras montañas del Pirineo aragonés. A sus pies, una inmensa llanura salpicada de cultivos y pequeños pueblos, que se pierden en el horizonte, hasta donde nuestra vista no puede alcanzar. Desde su posición se tiene un control sobre toda la llanura de la Hoya de Huesca y en particular sobre Bolea, principal plaza musulmana de la zona y que controlaba las ricas tierras agrícolas de la llanura.

Su valor histórico le sirvió para recibir la calificación de Monumento Nacional en 1906 y poco después, la distinción de Bien de Interés Cultural. Por si fuera poco, está considerada la fortaleza románica mejor conservada de toda Europa. De hecho, a pesar del transcurso de los siglos, la construcción mantiene intactos sus principales muros arquitectónicos, dando una clara idea de cómo fue en su época de máximo esplendor.

Todavía se conserva intacta la enorme muralla que rodea al castillo a lo largo de 172 metros de perímetro. Ya en el interior, se puede pasear por torreones, estrechos tramos de escalera y recónditos pasadizos hasta llegar al Mirador de la Reina, un lugar desde el cual se observa una fantástica panorámica. Además, el castillo esconde en sus entrañas otro gran tesoro: la Iglesia de San Pedro, una capilla real de estilo románico única en el mundo.

Desde las administraciones esperan que la declaración como Patrimonio de la Humanidad llegue finalmente a Loarre y el turismo se convierta, así, en uno de los grandes revulsivos de esta comarca y de la provincia en general, más si cabe cuando la crisis ha afectado de lleno a uno de los pilares de su economía: la industria.